DÍA DE LA NATURALEZA EN EL CAMPAMENTO URBANO

1 julio 2013

¡Ya llegó el verano!, y nuestra oferta educativa-evangelizadora se denomina: ¡campamentos! Una oferta amplia y para todos los gustos y edades donde se refuerza el encuentro con uno mismo, con los otros, con la naturaleza, con la sociedad… Y desde esos encuentros tangibles fortalecemos el encuentro-misterio con nuestro Dios.

Los campamentos urbanos son una de esas ofertas maravillosas que, gracias a su total gratuidad, tener la base en la propia ciudad, comer y dormir cada uno en su casa, flexibilidad de horarios y de incorporación… consiguen una participación muy alta  para destinatarios que no suelen –no pueden– participar de campamentos de aire libre. Como dato interesante, en el campamento urbano de Amencer-Ourense, de los 600 chicos y chicas menores de 16 años que participan cada verano, el 70% es su única oferta de campamentos en verano.

Y un día entrañable en los campamentos urbanos es el día de la naturaleza, del senderismo o de las “andainas”, que dicen por nuestra tierra. Urbanitas somos y pisar tierra es algo extraño en la ciudad. Favorecer el contacto físico con nuestra madre tierra es esencial para una salud psíquica y corporal. De ahí que potenciemos el hecho de realizar caminatas en grupo por zonas cercanas a nuestra ciudad.

Descubrir y sorprendernos con la naturaleza que rodea nuestra ciudad es una experiencia educativa única que todos y todas debemos realizar. Y si lo realizamos con todos los sentidos –oler, escuchar, tocar, ver, saborear–, mucho mejor.

Por eso, con ayuda de grupos ecologistas o de senderismo de nuestra ciudad, se programan distintos itinerarios en los que valoramos la seguridad, la riqueza ambiental y las distancias adaptadas a las edades de los participantes.

En el campamento urbano que organiza la Asociación Xuvenil Amencer distribuimos a los participantes en grupos por edades desde los 9 hasta los 15 años. Y cada grupo de edad con su equipo de animadores y animadoras realiza un recorrido que suele ocupar toda la mañana para llegar a un lugar donde podamos refrescarnos –bañarnos– tanto antes de comer como por la tarde, y en el que existan espacios con abundantes sombras para poder comer al fresco.

Como son muchos los grupos de edades y también mucha la dificultad de que los recorridos cumplan todas las condiciones anteriormente indicadas, es necesario acercar a algunos grupos en autobús al inicio del recorrido para que haya variedad y las distancias sean lo más adaptadas posibles a las edades de los destinatarios. Eso sí, todas acaban en río o en piscina.

En todos los recorridos se trata de compaginar lo lúdico y el descubrimiento con el aprendizaje activo y experimental. De ahí que se programen gestos e iniciativas que ayuden a valorar y descubrir la naturaleza propia de nuestra zona. Para conseguir los objetivos que nos proponemos empleamos diversas herramientas:

–         Actividades con huellas y rastros de la fauna del lugar o con hojas y cortezas de la vegetación que vemos y tocamos-

–         Descubrir pequeños y grandes ecosistemas y su relación e influencias de todos sus elementos…

–         Utilizar un cuaderno, una cámara fotográfica o el propio móvil para recordar e inmortalizar lo visto y aprendido

Durante el camino también se ofertan juegos de observación de la naturaleza, con algunos grupos un sencillo rastreo y, con todos, a mitad del recorrido, una parada con tiempo para descansar, charlar, compartir experiencias y solucionar pequeñas “averías personales”.

También es interesante recordar que un día antes se les explica a los chicos y chicas las características básicas de una marcha y de un paseo por la naturaleza. Normas que sabemos, que otros necesitan recordar y que también muchos tienen que aprender. De una manera lúdica – a modo de representación – por ejemplo recordamos como debe ser y como no debe ser nuestra andaina.

En el camino de vuelta en la última parada antes de llegar a nuestra base del campamento urbano tenemos una sencilla pero participativa evaluación de la jornada… desde lo intelectual (aprendido) a lo vivencial (cómo nos sentimos).

Que este verano, descubrir y valorar la naturaleza…, nos ayude a seguir descubriendo y valorando a su creador.

Xulio C. Iglesias

 

 

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