Conociendo a José Miguel Núñez: “El optimismo puede ser una actitud, la esperanza va más allá porque es una virtud y está enraizada en Dios”

31 enero 2021

Por Carlos Martín, delegado de Comunicación de Salesianos SMX

En el mes de febrero se encontraba en Turín participando en el Capítulo General de la Congregación Salesiana cuando en Italia se expandió el coronavirus y se decretó el estado de alarma. A las semanas de regresar, en la mañana del 10 de mayo, el Consejero General para la Región Mediterránea de los Salesianos, Juan Carlos Pérez Godoy, hizo públicos los nombramientos para cargos a nivel nacional. En su carta notificó que José Miguel Núñez sería el nuevo Director del Centro Nacional Salesiano de Pastoral Juvenil (CNSPJ) y director de la revista Misión Joven. Un nombre para todos conocidos por su amplia trayectoria que en pocos meses le tocaba cambiar su residencia a Madrid para asumir nuevas responsabilidades. Más de cien días después del inicio de curso hace balance en clave pastoral y comparte la hoja de ruta para los próximos años.

 

En un artículo reciente citaba que “en tiempos de pandemia se presenta una oportunidad para leer la vida de otra manera”. ¿Cómo está viviendo este contexto cambiante y qué puede brotar de él?

 Como muchas tantas personas, con dolor y esperanza. Dolor por el sufrimiento que está provocando esta pandemia en tantas familias por la enfermedad y sus secuelas, la pérdida de seres queridos o la desastrosa situación económica que se está generando con consecuencias impredecibles. Con esperanza, porque deseo ardientemente que aprendamos de lo pasado y pueda brotar una realidad nueva que mejore la vida de las personas si somos capaces de socializar mejor la fraternidad, la solidaridad y la justicia.

 

¿Qué es el Centro Nacional Salesiano de Pastoral Juvenil y qué funciones desarrolla para aquellos que no lo conozcan?

Es un organismo creado hace más de cincuenta años por la Conferencia Ibérica al servicio de la pastoral juvenil en España. A lo largo de este tiempo el Centro Nacional ha crecido y ha madurado recorriendo siempre nuevos caminos pastorales para responder mejor a los desafíos de los tiempos. Actualmente seguimos desempeñando una tarea de reflexión, acompañamiento y coordinación de la pastoral juvenil de las inspectorías españolas. De igual modo, el CNSPJ ha sido siempre, y queremos seguir siéndolo hoy, un referente para la propia Congregación y para la Iglesia.    

 

Analizando el presente de la Pastoral Juvenil, ¿cuáles son las líneas generales en España?

 Según el modelo operativo de la pastoral juvenil salesiana, trabajamos en cuatro grandes ambientes. La escuela, que continua siendo una presencia importantísima para nosotros en el ámbito de la de la educación formal y de la cultura, en la que impulsamos una presencia evangelizadora y de calidad. Los oratorios y centros juveniles como respuesta educativa-pastoral al tiempo libre de niños, adolescentes y jóvenes. Las parroquias que son confiadas a los salesianos a través de las cuales enriquecemos la Iglesia local con el carisma salesiano. Las plataformas sociales como respuesta a las urgencias de los jóvenes más vulnerables, empobrecidos y en riesgo de exclusión social. En todos estos ambientes, hay cuatro prioridades que son transversales: el anuncio (a veces el primer anuncio) del evangelio, el acompañamiento en la maduración en la fe de nuestros chicos, la formación de los agentes y la atención preferencial a los últimos.

 

Pero éstos no son los únicos proyectos a los que se les ha dado forma desde el CNSPJ ¿Cuáles son la diferentes propuestas formativas presentadas?

 El CNSPJ viene trabajando en estos años en algunos itinerarios formativos que se están impulsando en toda España. Podemos destacar el Itinerario de educación en la fe, columna vertebral de nuestra acción pastoral; el Itinerario de oración, con el que pretendemos acompañar la experiencia de apertura a la trascendencia y a la maduración de la experiencia cristiana; el Itinerario de formación afectivo-sexual, una novedosa propuesta para educadores de todos los ambientes; el Itinerario de formación al acompañamiento, prioritario en este momento para nosotros en la tarea de educar al discernimiento; la propuesta para el acompañamiento de jóvenes cristianos adultos, que tan buena acogida está teniendo porque lo considerábamos tan necesario; los itinerarios formativos que llevamos adelante, desde hace ya algunos años, para la formación de los educadores en las escuelas, principalmente directivos y coordinadores de pastoral. Todas estas iniciativas complementan el trabajo que con tanta creatividad se llevan adelante en las inspectorías.

 

Y mirando al futuro, ¿hacia dónde se camina?

 En las prioridades del sexenio, el Rector Mayor y el Consejo General nos han planteado algunos retos en los que ya estamos trabajando. Yo señalaría cuatro caminos de futuro: la evangelización como tarea prioritaria, con atención específica al primer anuncio y con el acompañamiento sistemático de la educación en la fe. El segundo la prioridad absoluta por los jóvenes más vulnerables, abandonados e indefensos en todos nuestros proyectos. La tercera línea es seguir profundizando en el trabajo compartido entre consagrados y laicos, tanto en la formación como en la misión, expresando así la fuerza carismática de nuestros orígenes. Por último, el acompañamiento de los jóvenes hacia un futuro más sostenible respondiendo al compromiso por el cuidado del creado y de la casa común inspirados por la Laudato siidel Papa Francisco.

 

En la parte más personal, tras su etapa e Italia tuvo la oportunidad de vivir durante seis años con jóvenes en discernimiento vocacional e inmigrantes mayores de 18 años en riesgo de exclusión social ¿Cómo ha sido esta experiencia de familia y qué recorrido tendría este modelo?

En lo personal, sin dudarlo, es una de las experiencias salesianas más bonitas que he vivido nunca. Compartir cotidianamente la vida y los bienes con los jóvenes nos ha renovado, nos ha hecho un inmenso bien y nos ha ayudado a encontrar motivos para plantearnos nuestro modo de vivir la vida religiosa. Mirando a Valdocco, los salesianos encontramos motivos inspiradores para volver una y otra vez a la fuente y dar cauce con creatividad a las respuestas ante los desafíos de las pobrezas juveniles. Creemos también que hay que formar de otra manera y el contacto con jóvenes en dificultad ofrece a los candidatos a la vida religiosa un criterio válido de discernimiento, junto a una experiencia de acompañamiento, de comunidad esencial y fraterna y una cuidada vida celebrativa y de oración. En mi opinión, es un modelo exportable a otras comunidades salesianas.

 

Si algún joven está al otro lado y piensa en iniciativas pastorales para los próximos meses y para el verano…  ¿Qué se le puede decir al respecto? ¿Hay optimismo?

 Más que optimismo, esperanza. Esperamos poder retomar todas las actividades pastorales con normalidad tanto en las inspectorías como las programadas en el CNSPJ. Pero mientras tanto, seguimos proponiendo con creatividad nuevos modos de encontrarnos, de celebrar la fe, de comprometernos con los más pobres, de seguir educando en las escuelas, de seguir acompañando en el tiempo libre y en la educación en la fe. El optimismo puede ser una actitud, la esperanza va más allá porque es una virtud y está enraizada en Dios. Él es nuestra fortaleza y nos sostendrá para seguir adelante con creatividad y audacia en el futuro.

RECUADRO BIOGRÁFICO

José Miguel Núñez Moreno (Mérida, 1963). Ha realizado funciones de formador del noviciado, director del teologado, delegado inspectorial para la pastoral juvenil, vicario del inspector, inspector provincial de Andalucía, Canarias y Extremadura, y coordinador inspectorial de animación vocacional. Además, de 2008 a 2014 fue Consejero General para Europa Oeste de la congregación en Roma, con actividad en países como Francia, Italia, Bélgica y Portugal. A su regreso a Sevilla fue director de la Comunidad Propuesta Bartolomé Blanco. Doctor en Teología y Filosofía, es profesor de la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla y en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona. Autor de libros de pensamiento como ‘Creer en el corazón de la ciudad, la fe que busca comprender’, o ‘A vueltas con Dios en tiempos complejos’, y también de novelas como ‘Pasó la noche, amor’, ‘Te protegerán mis alas’ y la reciente “Altiva Emerita. La conjura”. 

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