BETANIA, UNA EXPERIENCIA DE CATEQUESIS FAMILIAR

1 julio 2011

Jesús Santamaría
 
Semillas que dan fruto
Hace cuatro años que en nuestra Unidad Pastoral “Santa María de Olárizu” (Unidad pastoral constituía en la zona Sur de Vitoria-Gasteiz desde las parroquias San Ignacio, San Cristóbal, Sagrado Corazón y San Juan de Aretxabaleta), venimos haciendo una experiencia de catequesis familiar que desde el inicio hemos llamado “Betania”.
Es sobre todo un espacio para reflexionar, compartir, crecer, creer y celebrar, como dice su logotipo. Nació desde tres semillas y en la tierra que veníamos abonando en los cursos anteriores de nuestras catequesis familiares de 1º, 2º y 3º. Llevábamos varios años de trabajo en Catequesis familiar. Catequesis para padres/madres y los niños/niñas que se preparan a la primera Comunión.
En esa tierra ya labrada nos surgían las preguntas que en tantos equipos de catequistas se escriben en el cuaderno de evaluación al final de curso: ¿Por qué no se quedan después de la celebración de la Primera comunión? ¿Por qué no ofrecemos a las familias continuar? ¿Qué podemos ofertarles? ¿Les hemos preguntado lo que quieren? En esta tierra ya removida con los ganchos de las preguntas, pusimos tres semillas
 
La semilla de una intuición
Del creer para crear. Creer que se puede… formar un grupo de familias (padre, madre hijo/as mayores y pequeños) donde continuar la catequesis familiar que veníamos haciendo anteriormente.
Desde ahí, invitamos a las familias (cuyos hijos/hijas terminan tercero de Primaria y hacen la primera comunión) a seguir juntándonos. Y de esas invitaciones sucesivas, hemos ido llegando al día de hoy a tener dos grupos de Betania. Uno formado por 13 familias y otro  por 10.
Veíamos en esta llamada una propuesta, al menos para nosotros, novedosa y alternativa, enmarcada en una pastoral misionera, en tanto en cuanto esas familias no están muy vinculadas a la comunidad cristiana o cuanto menos mantienen un cierto alejamiento.
Una catequesis que quiere acompañar no sólo a los hijos sino a los padres y que, como experiencia de familia, busca abrirse a la fe de Jesús.
Una intuición: renovar nuestras comunidades con nuevas ofertas, nuevos planteamientos que respondan a los nuevos retos de hoy.
 
La semilla de un plan
Nos marcamos unos objetivos.
–          Apoyarnos con otras familias para vivir la fe.
–          Cuidar la relación fe-vida. (La fe se apoya y parte y se vive en y desde la vida y la vida se ilumina por la experiencia de la fe).
–          Asumir con otros un estilo de vida y de valores. (Sin apoyarse y caminar con otros es muy difícil sostenerse hoy).
–          Descubrir en la Palabra de Dios claves para la vida de hoy.
–          Que los chavales tengan un espacio donde hacer experiencia de los valores humanos y cristianos.
 
Concretamos un nombre, un logotipo que nos identificase y un díptico informativo que nos definiese y nos visualizase.  Betania, al igual que en el Evangelio, lugar de encuentro y de paso para volver a la vida, casa abierta, charla reposada, “otro día volvemos”. “Y dejándolos, salió de la ciudad y se fue a Batania, donde pasó la noche” Mt 21,17.
Y un material propio para cada reunión que poco a poco fuimos elaborando; y que nacía de la necesidad y de la experiencia de los temas y de actividades que íbamos haciendo, tanto para los encuentros con los padres como para los chavales.
La reuniones son aproximadamente cada 20 días. (Entre todos hacemos el calendario y concretamos los temas y las actividades). Las venimos haciendo los sábados a las 17,00h y tienen una duración de hora y media.
 
La semilla de un equipo
Un pequeño equipo de tres personas (actualmente seis para los dos grupos) que queríamos y queremos llevar este proyecto adelante, que nos lo creemos, y que apostamos por él. Un equipo que apostó y apuesta por este trabajo con las familias.
La función de este equipo de catequistas es:
–          Preparar el tema de forma creativa y dinámica. Buscando una pedagogía activa y deductiva, tanto para con los niños como para con los padres, en el rato que los adultos trabajan el tema.
–          Mantener y fomentar a nivel humano la relación con las familias. Estar al tanto de lo que pasa (enfermedades, situaciones o preocupaciones personales o familiares, etc.)
–          Preparar las celebraciones que en el grupo familiar llevamos a cabo.
–          Organizar algunas salidas, fiestas, retiros o encuentro de fin de semana y convivencias.
–          Ser vínculo con la comunidad cristiana de la parroquia o zona.
 
Betania es más que un grupo. Es un proyecto que mira al futuro y que va abriendo camino a otras formas de catequesis. No se trata simplemente de organizar un poco lo que ya existe sino abrir nuevas vías de evangelización en un tiempo nuevo.
Es un trabajo de búsqueda y por ello vamos, muchas veces, un poco a tientas pero intuyendo que éste es un buen camino que entre todos debemos explorar. Un ensayo que honradamente estamos invitados a hacer aun cuando al final no salga el mejor resultado deseado o no produzca los mayores frutos.
 
Espacio para reflexionar
A lo largo de estos años hemos reflexionado (a veces juntos padres e hijos y a veces por separado) sobre temas o cuestiones de la realidad y de la vida diaria. Valores como el respeto, la confianza,…las personas mayores, la salud, la educación de los hijos, normas y límites, la situación laboral, los evangelios, la vida y el mensaje de Jesús… Temas que, partiendo de la experiencia, hemos iluminado con la Palabra de Dios.
 
Espacio para compartir
Salidas, comidas, encuentros de fin de semana…. Están incluidas en el caminar del grupo. Solemos decir muchas veces que sin hacer un grupo humano es difícil sostenerse como grupo de fe.
La fe –claro está- prende mejor en unas relaciones humanas sencillas, sinceras… donde las vidas se tocan y se relacionan.
Unas veces, solo salidas o convivencias con los chavales, donde luego el domingo se suman los padres/madres (para la eucaristía, comida). Y otras, alguna salida-paseo, merienda y un fin de semana al año para todos y con todos los miembros de la familia.
Cuidamos los cumpleaños y el estar al tanto de la situación (enfermedad, laboral) que una persona o familia pueda estar pasando.
 
Espacio para crecer
Según ha ido pasando el tiempo el grupo se va consolidando, se va identificando más con el nombre y con el proyecto.
Sí que es cierto que algunos de los hijos han crecido tanto que se nos han ido del grupo. Queremos con ellos hacer un grupo de adolescentes o jóvenes con su propia dinámica y caminar.
Nos parece que también unas de las finalidades del grupo es integrarse poco a poco en la vida de la comunidad, en la Unidad pastoral y renovar su tejido comunitario. Hay que seguir creciendo. “Venid y lo veréis”. Debe darse en la catequesis familiar un encuentro entre el grupo y lo que la comunidad vive, cree y celebra.
 
Espacio para creer
No perdemos de vista que la finalidad es ofrecer la propuesta del Evangelio de Jesús y de la comunidad cristiana. Donde la vida y la fe se amasan para que ésta llene a aquella de esperanza y de sentido y viceversa. Espacio para descubrir, acoger y compartir la propuesta de Jesús y de su evangelio. Para que ella nos ayude a vivir en la vida diaria de hoy.
 
Espacio para celebrar
La fe no se piensa, sobre todo se vive y cuando se vive de verdad nos entran ganas de celebrarla con otros. En Betania también celebramos la fe. Los domingos celebramos con todos los grupos de catequesis la misa de familia. Eucaristía pensada, preparada para las familias. Además, les ofrecemos un retito en el día de Sábado Santo en el monasterio Benedictino de Estíbaliz. Y celebramos otros momentos: la primera comunión de alguno de los hijos del grupo o la celebración comunitaria del perdón o simplemente, ni más ni menos, que la eucaristía en grupo cuando tenemos salida o convivencia fuera.
 
Valoración
Como puede verse hacemos una valoración muy positiva. Aunque, en algunos casos, no participan los dos (padre-madre) sino sólo uno. O no terminamos de hacer un buen grupo de niños/niñas. Y nos cuesta “encantar” más a los chavales para que también ellos sean los que tiren más de los padres. Aunque también parece que aún no asumen el compromiso en serio de que son parte y miembros del grupo. Y muchas veces vienen y van sin mucho compromiso grupal. Aunque es difícil hacer encuentros y reuniones más seguidos. Y al ser bastante espaciadas cuesta hacer más grupo humano.
 
Sin embargo…
Valoramos positivamente este recorrido y catequesis familiar. Creemos que la experiencia está mereciendo la pena. Las familias ya asumen que después de la cate, los que quieran puedan seguir. Intuimos la posibilidad de que un día estas personas puedan ser y formar parte de los seglares que van asumiendo tareas en nuestra Unidad pastoral.
Y nosotros seguimos cuidando y mimando la preparación, las actividades, el material y, sobre todo, el seguimiento de las familias y de los chavales.
 

Jesús Santamaría

y  Equipo de Catequistas