Caminos de sentido

1 enero 2004

Quien tiene algo por qué vivir, es capaz de soportar cualquier cómo

(Nietzsche)

 
¿Preocupa actualmente a los jóvenes la pregunta por el sentido de la vida? ¿Resulta, más bien, para ellos, irrelevante? ¿Ha sido barrida la necesidad de sentido? ¿Se vive, realmente, una existencia indiferente? No cabe duda de que durante mucho tiempo fueron éstas, cuestiones radicales. Hoy, la moda, el ocio, la publicidad, el desencanto, el presentismo, las despoja de esa radicalidad, las metamorfosea y altera su pretendido carácter sustancial y absoluto. Como insinúa Lipovetsky, en la cultura posmoderna, se esfuman las antinomias duras: las de lo verdadero y lo falso, lo bello y lo feo, lo real y la ilusión, el sentido y el sinsentido. Y, sumidos en el laberinto existencial, contra Nietzsche, se empieza a pensar que es posible vivir sin objetivos ni sentido. ¿Cómo afrontamos los educadores de la fe de los jóvenes todas estas cuestiones?
 
Misión Joven aborda en este primer número del 2004, la cuestión sobre la pregunta del sentido en relación a la vida de los jóvenes, en la convicción de que surge y se vive en la misma entraña de la vida cotidiana, y de que la orientación depende de la profundidad de la apertura a la realidad y del encuentro con los otros y con el Otro. La realidad inclemente y dura que viven tantos jóvenes nos hace ver, sin embargo, cómo la pérdida de sentido, la confusión, el “quedarse a oscuras”, a la intemperie (F. De Carlos), es un acontecimiento real y presente en su vida. No es ése el momento de moralismos ni de moralistas; es momento para la discreción, el respeto, la cercanía. Y es, sobre todo, el momento de creer en el joven y de abrirle a la esperanza y a la libertad creadora.
 
Pero, quizás, es también el momento de mirar al joven rico y confuso del evangelio de Mateo, que se acerca a Jesús y le pregunta por el sentido de la vida. Es necesario encaminar a los jóvenes al encuentro con el Maestro para que a Él, directamente, puedan hacerle la “pregunta esencial e ineludible para la vida de todo hombre” (Juan Pablo II). En Cristo Jesús se manifiesta el sentido de la vida y en el horizonte del misterio pascual podemos los educadores de la fe enseñar su necesidad y mostrar su verdadero significado. Equivale, ciertamente, a estar bien orientado, a ser capaces de percibir la vocación y la misión básicas como personas y creyentes (A. López Quintás). Sitúa a la persona en la dirección del Ser Infinito. Porque, en definitiva, la búsqueda de sentido aparece en todo aquello por lo que una persona ama, lucha, trabaja, vive. Y todo esto, cabalmente, conduce y abre al hombre a Dios, como intuyó Eliade: “todo lo que el hombre ha manejado, sentido o amado puede convertirse en manifestación de Dios”. Por ello, la pregunta por el sentido es siempre apertura a la Trascendencia y, de manera más concreta, al misterio de Dios, desvelado en la vida y en el mensaje de Jesús de Nazaret (M. A. Calavia).
 
Horizontes de espiritualidad
 
Si la acción pastoral quiere responder hoy a la débil pregunta del sentido, ha de esclarecer y robustecer el horizonte y la propuesta de espiritualidad (J. M. García) a tantos jóvenes “peregrinos” que intentan, quizás, explorar caminos diferentes dentro y fuera de la tradición cristiana, que viven la fe de un modo discontinuo, desde su propia certeza subjetiva, que se encuentran distantes y se alejan.
 
Ha de ser capaz la propuesta cristiana de ofrecer valores, ideales y perspectivas de futuro; orientación y pautas para la reflexión, más que doctrinas y normas. Deberá mostrar cómo se construye una vida desde la fe y el mensaje de Jesús, cómo se da significado a lo cotidiano desde una adhesión personal. No nos quepa la menor duda, los jóvenes esperan un anuncio que explicite los motivos por los que el hombre vive; espera razones que fundamenten el ejercicio de una libertad no solo “de”, sino, sobre todo, “para”.
 
Año Jubilar Compostelano
 
Para ayudar y animar no solo el necesario peregrinaje interior, sino también la oportunidad pastoral que supone y ofrece siempre el Camino de Santiago, a lo largo de este año jubilar estrenamos la nueva sección “Año Jubilar Compostelano”. Cada mes ofrecerá un conjunto de propuestas educativo-pastorales para pensar, plantear, empezar, hacer y proyectar en la vida, el Camino. Se trata, realmente, de un “camino que tiene meta”, y, como ha subrayado el Arzobispo de Santiago en la Carta circular que lo anuncia y proclama, de un “camino de gracia”.
 

Eugenio Alburquerque

misionjoven@pjs.es