“Lo más arriesgado de la vida es no arriesgarse a nada.”
Adam J. Jackson
- Si te ríes mucho, corres el riesgo de que no te tomen en serio.
- Si perdonas aun sabiendo de que no se lo merece, corres el riesgo de que te “la hagan” otra vez.
- Si entablas una conversación con la anciana del 5º, corres el riesgo de que ni te oiga.
- Si cedes tu asiento en el autobús, corres el riesgo de llegar a casa “más hecho polvo” de lo que estabas
- Si ayudas a un invidente a cruzar un paso de peatones, corres el riesgo de que ni te lo agradezca.
- Si prestas algo, corres el riesgo de quedarte sin ello.
- Si escribes una carta o mandas un SMS, corres el riesgo de que no te respondan.
- Si dedicas unas horas de tu tiempo a una acción humanitaria, corres el riesgo de “ir acelerado” después a todas partes.
- Si no ves ningún programa de cotilleo rosa, corres el riesgo de no “tener palique” con los amigos.
- Si ayudas a un compañero con una asignatura, corres el riesgo de no preparar bien las tuyas.
- Si cuentas un secreto a un amigo, corres el riesgo de perder el secreto y el amigo.
- Si no reprimes tus lágrimas después de ver una película romántica, corres el riesgo de salir con un nuevo papel: “el sentimentaloide.”
- Si no acudes a hacer el botellón porque no te apetece, corres el riesgo de que los amigos no cuenten contigo para la siguiente ocasión.
- Si denuncias una injusticia, corres el riesgo de que alguien “te calle la boca.”
- Si haces público que te va “el rollo del Nazareno,” corres el riesgo de que te miren como un bicho raro.
- Si te ven con tus padres pasear un domingo por la tarde, corres el riesgo de que el lunes “se partan el culo” a tu costa.
- Si te enamoras de una persona, de un lugar, de una actividad, de la vida…, corres el riesgo de que te “den calabazas.”
- Si te levantas a pesar de que ya es la quinta vez que te caes, corres el riesgo de caerte por sexta vez.
- Si eres un soñador empedernido y crees en la utopía, corres el riesgo de que pongan en duda tu salud mental.
- Y si corres el riesgo de no correr ningún riesgo, corres el riesgo de no equivocarte jamás, de evitar en todo momento sufrimientos y malos ratos y… desgraciadamente también, el de perderte los grandes secretos que la Vida te regala cada día…
- Ah, y si has leído hasta aquí, también has corrido otro riesgo: el de empezar a correr riesgos… ¡¡¡Tú decides!!!
José María Escudero