Doce propuestas para caminar durante el año

1 enero 1999

¡Feliz el que vive de la confianza de la fe!
Descubre el misterio más amplio que existe:
el de la continua presencia del Resucitado.
 
«Donde hay amor, Dios está presente».
No nos cansemos inquietándonos porque no sentimos nada.
Donde hay una caridad viva, Dios está presente;
más aún: Él está ahí en plenitud.
 
¿Somos de los que, por medio de la confianza,
abren a su alrededor caminos de paz?
Ahí, los dones del Espíritu Santo nunca se agotan.
 
Si, en sencillez, pudiéramos comprender
que Cristo Resucitado es, ante todo, comunión…
Él ha venido a ofrecer a todo ser humano
el misterio de una comunión en su cuerpo, su Iglesia.
 
A lo largo de la vida,
lejos de dejarnos deslizar en el vacío del desánimo,
Cristo nos ofrece siempre de nuevo un frescor…
Una pequeña primavera está ahí.
¡Y cada uno puede abrirle su ventada!
 
Cuando los sentimientos humanos,
por muy vibrantes que sean,
se revisten de espinas, la llama del Espíritu Santo
puede consumir hasta las raíces de la amargura.
 
Para salir de los desánimos y descubrir una esperanza,
¿no tenemos necesidad, sobre todo, de «iconos vivos»:
testigos de la confianza de la fe?
 
Confiar por igual en todos los pueblos
de la tierra, y no sólo en algunos,
abre un camino de paz.
 
Buscando seguir a Cristo en medio de los demás,
¿quién se atreverá a ir hasta el límite de sus fuerzas
para perdonar una y otra vez?
Ahí se encuentra el extremo del amor.
 
¿Pensaremos algún día haber renunciado a Cristo?
Él nunca renuncia a nosotros.
¿Creemos haberle abandonado?
Él está siempre presente.
Ahí está lo sorprendente. Ahí está lo inesperado.
 
Saber que la muerte no es el final
aporta la paz del corazón.
La muerte abre paso hacia una vida
en la que Dios nos acoge en él
para siempre.
 
El corazón recobra una paz cuando,
al ser herido o humillado,
se apresura a confiar a Dios
a quienes le han golpeado, maltratado.
 

 HERMANO ROGER DE TAIZÉ

Calendario para 1999

Para hacer
1. He aquí doce propuestas para caminar durante todo un año. Están tomadas del calendario de Taizé para 1999. Con ellas se puede hacer un plan para todo un año, ya sea con un planteamiento grupal, personal e incluso comunitario.
2. Por lo general, lo que se dice en cada mes tiene que ver con lo que en él se celebra. Leer las propuestas desde esta clave. Y buscar pautas de concreción.
3. Concretar cómo realizarlo en cada mes: cuatro líneas de acción, una para cada semana…
4. Cada propuesta también se puede convertir en pautas para trabajar a lo largo del día durante doce sesiones (encuentro, recorrido de un camino, campos de trabajo…) Aplicarlas a cada caso.
5. Cuando menos, difundirlo. Y comentarlo. Y buscar cómo incorporarlo a las propias actitudes vitales.

 

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