EL GATO QUE ENCONTRÓ A DIOS

1 julio 2004

Título: El gato que encontró a Dios, de Robert Fisher y Beth Kelly. Obelisco (121 pp).
Argumento: Divertido cuento en el que dos gatos van en busca de Dios con el objetivo de que Dios encuentre a la dueña del protagonista. Moraleja final: amaos los unos a los otros como amáis a vuestro gato.
Destinatarios: Libro apropiado para cualquier edad. Con adolescentes y jóvenes podemos reflexionar sobre la búsqueda de Dios, la new age, la fe, los intermediarios en el camino de la fe…
GUIÓN DE TRABAJO

  1. Ellen, la dueña del gato Marmalade, ha decidido iniciar un camino espiritual. Antes decidió ser vegetariana y luego budista. ¿Para ti, iniciar un camino espiritual, es una moda o una necesidad?
  2. Ellen cree que la búsqueda bien merece un poco de sacrificio, no comer carne, cambiar de nombre, no ser prisioneros del tiempo, vivir de forma natural… Quizás este proceso tenga que ver más con la new age que con un auténtico camino cristiano. ¿Qué le recomendarías tú a un amigo o amiga que quisiera iniciar un camino cristiano?
  3. «Encontraré a Dios o Él me encontrará a mí», dice Ellen. Nosotros podemos prepararnos pero la iniciativa siempre viene de Dios. ¿Cuál ha sido tu experiencia? ¿Te ha encontrado o juegas al escondite con Él?
  4. Cuando Marmalade decide ir en busca de Dios, no se preocupa de la comida o de la vivienda. Se fía, se pone en manos de Dios. ¿Es esto la fe? ¿Lanzarse al vacío sin paracaídas? ¿Cómo lo explicarías tú?
  5. «Encontrar a Dios es muy hermoso, pero recordad, Dios también está en la búsqueda», les dijo el gran gurú de la India. Esa es la le experiencia de mucha gente: cuando uno inicia la búsqueda es porque de alguna manera ya ha encontrado. ¿Estás de acuerdo? ¿Cuál ha sido tu proceso?
  6. «Se cruzan grandes distancias en busca de Dios, se atraviesan arco iris y abismos buscándole en los sueños, buscándole en la más minúscula mota de polvo de la eternidad. Pero si tuerces la esquina de tu callejón o de tu cama encontrarás en la puerta giratoria de tu corazón el centro de la rosa». Esto les contestó el Gran Gato ante la pregunta de si existe Dios. ¿Existe Dios? ¿Dónde se le puede encontrar? ¿Dónde nos dijo Jesús que le podíamos encontrar? El Dios de todas las religiones ¿es el mismo?
  7. Es curioso pero los extraterrestres, que lo pueden todo, necesitan de los gatos para que la gente de la Tierra se ame. Da la impresión también de que el Dios omnipotente necesita de nosotros para acabar la creación, para construir su Reino de paz, amor, justicia y libertad. ¿Cómo explicas todo esto? ¿Para eso nos envió a Jesucristo?
  8. No utilizarás el nombre de Dios en vano. Es muy simpático todo el montaje del espacio televisivo y la utilización para vender comida para gatos. ¿Quién utiliza hoy día el nombre de Dios para vender, hacer política, ganar partidos, aprobar exámenes? ¿Qué pensará Dios de todo esto?
  9. ¿Qué te parece el mensaje que dejan los extraterrestres en la tele (pp. 117-118)? ¿Es actual? ¿Qué le falta y que le sobra? ¿Estás dispuesto a amar a los seres humanos como amas a tu gato? ¿O a tu perro? ¿O a tu ordenador? ¿O a…?
  10. Y el libro acaba: «Digan lo que digan, Dios es un gato». ¿Qué sabemos de Dios? ¿De verdad es un gato? ¿Es hombre, es padre o es madre? ¿Tiene barbas y lleva zapatillas? Lo que está claro es que, cuando habla el corazón de los místicos de cualquier religión, hay muchas coincidencias pero, cuando hablamos con nuestra cebecita, hay muchas y distintas imágenes. ¿Hay que hablar o hay que callar?

Iosu Osta
 

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