Escuela en Pastoral

1 septiembre 2006

Algunas opciones pedagógicas

Ángel Miranda
Secretario General de Don Bosco International.
 
Una tentación frecuente para cuantos dedicamos tiempo y energías al desarrollo de la animación pastoral de la escuela, es la de pretender que la pastoral tiene tales peculiaridades que necesita un estatuto propio. En estas páginas voy a intentar una reflexión que, en el fondo, trata de elegir entre una des estas dos opciones: hacer pastoral en la escuela, o conseguir una escuela “en” pastoral.
Nuestra opción se inclina decididamente hacia la segunda, lo que puede traducirse como la opción por dotar a la escuela de un “alma” pastoral, de manera que todo cuanto constituye su vida y quehacer quede impregnado de sensibilidad pastoral, pero con la condición, de que la pastoral escolar asuma las coordenadas propias de la Escuela. Se trata de evitar añadidos de tipo pastoral, para conseguir que su organización, su metodología, sus estructuras, se conviertan en “lugares” o en plataformas de pastoral. Como consecuencia, la animación pastoral  debe asumir una pedagogía inspirada en esquemas de: análisis sistémico, atención a la diversidad, constructivismo, modificabilidadcognitiva, evaluación inicial, aprendizaje significativo, figura del educador- mediador. De manera muy sintética, nos aproximamos a estas condiciones.
 
1. Análisis sistémico
 
Se trata de uno de los puntos de partida para poner en marcha cualquier plan de trabajo en el que intervengan diferentes variables. En nuestro caso, personas, organización, recursos, esquemas educativos, contenidos curriculares,etc… Si pretendemos elaborar un Plan suficientemente cercano a la realidad de nuestra escuela, es evidente que debemos tener en cuenta los diferentes factores que intervienen. Analizar cada uno de los factores indicados y su relación entre ellos es entrar en un juego que condicionará toda nuestra propuesta: estar convencidos de que la escuela es una “organización sistémica” en la que cualquiera de los factores ejerce su influjo positivo o negativo en cada uno de los demás.
Este dato que puede parecernos más o menos teórico, tiene aplicaciones concretas a la hora de mejorar las cotas de corresponsabilidad entre todos los grupos u órganos de animación y gobierno de la CEP. Por eso, es interesante tener presente el conjunto de elementos que intervienen en la acción educativa. En nuestro caso, optamos, sobre todo, por fijarnos en: la documentación básica de referencia que se adopta, los recursos humanos, materiales y organizativos disponibles, los órganos de animación, gobierno y participación existentes, las relaciones entre ellos y con el entorno de la escuela, los diseños de procesos educativos que se impulsan, los mecanismos que favorecen o dificultan el funcionamiento de la Escuela en el día a día.
 
2. Atención a la diversidad
 
Partimos de una escuela que adopta medidas de atención a la diversidad en otros ámbitos de su actuación. Por eso, no debe existir ningún motivo que impida establecer la misma pauta de acción en cuanto se refiere a la Animación Pastoral. Asumir, como animadores, los innumerables factores de diversidad implica tomar conciencia del pluralismo y diversidad presentes en:  la sensibilidad derivada de situaciones de edad y sexo de los destinatarios, las situaciones familiares, los índices de satisfacción o fracaso escolar, las opciones religiosas de las familias, las experiencias religiosas de base, los niveles de integración personal y social de las personas dentro y fuera de la escuela, los intereses educativos fundamentales de las familias o de los alumnos, conforme a su edad, alumnos con necesidades educativas específicas, tanto en positivo como en negativo.
Realizar labores de animación pastoral en la escuela, atendiendo a tantos factores de diversidad supone creatividad y capacidad para generar respuestas eficientes de adaptación de la oferta pastoral específica a los diferentes grupos de destinatarios con esquemas y recursos semejantes a los que emplea la Escuela en su atención a la diversidad: recursos de apoyo humanos y materiales, agrupaciones flexibles en función de las diferentes ofertas, incorporación de adaptaciones pastorales específicas, dentro del currículo normal de crecimiento de los alumnos en este sentido. Se trata de darle a la Pastoral Escolar la posibilidad de asumir otra de las claves educativas característica de la escuela actual.
 
3. Constructivismo
 
Todos admitimos con facilidad los esquemas constructivistas en el proceso de aprendizaje de los alumnos. ¿Qué motivo puede existir para que la animación pastoral no cuente con un esquema constructivista en sus proyectos y procesos? Esto implica proporcionar a los alumnos, o a los destinatarios de cualquiera de nuestras ofertas pastorales, elementos con los que puedan ir edificando su propia personalidad cristiana y el conjunto de opciones personales desde esquemas de fe.
Pero, como es natural, desde esquemas de fe ya poseídos, es decir, aprovechando la base de todo cuanto han podido proporcionar otras instancias o experiencias relacionadas con el desarrollo integral de la persona, también en el ámbito más específico de la Animación Pastoral. Basados en esta concepción educativa habrá que tener presentes: la procedencia escolar de los alumnos, los niveles de conocimiento de elementos doctrinales (Biblia, cultura religiosa, moral cristiana, vida sacramental, etc.), la participación de los alumnos en otras actividades formativas de catequesis parroquial, grupos de fe, etc.
La reflexión del Departamento sobre este tema, nos permitirá conocer los puntos de partida sobre los que podemos “construir” la propuesta educativo-pastoral del Centro y, a la vez, diseñar itinerarios y procesos formativos que sigan un esquema constructivista de aprendizaje de la vida cristiana.
 
4. Modificabilidad cognitiva
 
A lo largo de su vida, la persona humana va adquiriendo el conjunto de sus conocimientos de muy diversas maneras: por la experiencia; por sistemas de prueba, error, acierto; por el estudio, la reflexión, la hipótesis de trabajo; por la identificación con determinadas situaciones o personas; por la conexión personal o afectiva con determinados intereses personales o del entorno; por el esquema constructivista de asimilación y aplicación de ideas o conocimientos.
Los mismos mecanismos tienen una aplicación inmediata en nuestra oferta pastoral que, en la escuela, guarda relación con los procesos de asimilación y clasificación de los conocimientos. Además, teniendo presente lo que significa en ese momento de la vida de las personas toda la sicología evolutiva, habrá que emplear todos los resortes exigidos por los mecanismos de aprendizaje en función de la edad de los destinatarios.  Se trata, por tanto de aprovechar en la animación pastoral los mismos elementos de modificabilidad que intervienen en el proceso de aprendizaje y asimilación de los contenidos académicos. De este modo, la escuela será una plataforma que presenta un conjunto de itinerarios diferenciados de desarrollo personal y de crecimiento como creyentes, adaptados a sus esquemas de conocimiento.Porque a rezar, a celebrar, a creer, a comprometerse… también se aprende.
 
5. Evaluación inicial
 
Fácilmente podemos comprender que es necesario disponer de algunos elementos que nos permitan realizar una evaluación inicial de nuestros destinatarios para situar nuestra oferta y los esquemas que deben servir de referencia para el proceso de animación pastoral.
Realizar acciones de evaluación inicial en determinados momentos del currículo escolar o del desarrollo religioso de los alumnos exige que el Departamento estructure algún instrumento de análisis capaz de identificar las necesidades y expectativas de los destinatarios para adecuar su respuesta al volumen y calidad de los recursos del Centro. Evaluar la situación con que llegan los alumnos al centro en determinados momentos de su currículo escolar supondría analizar: los niveles de conocimientos religiosos, las experiencias religiosas más habituales del grupo, las referencias de tipo pastoral con que cuentan, las expectativas o rechazos que pueden tener respecto a este tipo de ofertas, los elementos de apoyo o de refuerzo pastoral que reciben en la parroquia, en las familias o en su ambiente natural, los criterios que fundamentan su religiosidad.
Es el Departamento quien, en consonancia con los esquemas de evaluación inicial de los demás departamentos, debe perfilar los contenidos, la metodología, y los criterios de aplicación. Unos resultados, debidamente analizados permiten elaborar el Plan de Animación Pastoral de la Escuela con mayor conocimiento de causa y un sentido más realista de sus objetivos y metodologías de trabajo.
 
6. Aprendizaje significativo
 
Es otro de los elementos pedagógicos de la Escuela actual que nos exige ser capaces de comunicar a nuestros destinatarios un conjunto de contenidos (conceptos, procedimientos, actitudes) cercanos a sus intereses, a sus conocimientos previos, o a la satisfacción de sus necesidades y expectativas. Y significativos. Hablando de lasignificatividad de nuestra oferta pastoral podemos fijarnos en: nuestros lenguajes y terminologías, nuestros signos religiosos, litúrgicos, comunitarios, el nivel de coherencia de nuestra oferta pastoral con los demás esquemas educativos del Centro, nuestros sistemas de comunicación en todas sus variedades, los significados que, desde su vida concreta, conceden  los niños, adolescentes o jóvenes a nuestros mensajes pastorales, las distintas lecturas que realizan a partir de sus esquemas de oración, de celebración, o de nuestras propuestas ético-morales y  de compromiso con la sociedad, sobre todo, con los jóvenes.
Por otra parte, no podemos ignorar otros esquemas de significatividad mucho más implantados entre los jóvenes que pasan por elementos a los que, con frecuencia, les damos poca importancia: la música, el reflejo corporal, lasensorialidad integral, la dimensión estética, la preocupación ecológica, el  sentido del perdón y reconciliación consigo mismos, etc. Al fin y al cabo muchas de sus claves de significatividad son distintas de las nuestras lo que nos ayudará a comprender que imponerles las nuestras,  puede ser  vano esfuerzo, pero creer que, si usamos las suyas, el problema se resuelve, es una mera ilusión.
 
7. El educador – mediador
 
No por colocarlo como último apartado significa que sea el elemento pedagógico de menor interés. Este enfoque nos permite compartir nuestra reflexión sobre algunas funciones que deberían asumir todos los educadores de un Centro que intente convertirse en plataforma de una acción evangelizadora  y pastoral. Como en las demás áreas del currículo  formativo de los alumnos, hablamos de educadores cuya función mediadora opta por: la propuesta, más que por la norma, el acompañamiento, más que por el dirigismo, el proceso, más que por las acciones, los objetivos más que por los contenidos, el trabajo en equipo más que por la acción individualista, el reconocimiento del destinatario como protagonista principal de su propio proceso formativo, dejar espacios a la acción del Espíritu que actúa cuándo, cómo y dónde quiere, reconocerse como instrumento cualificado, pero instrumento, al servicio del que “viene detrás”, atendiendo, a las posibilidades y diferencias que imponen las edades y situaciones personales de los destinatarios y de los miembros de los diferentes grupos de la CEP.
Se trata, de sentirse mediador entre la cultura y la experiencia religiosa o eclesial y los destinatarios, lo que supone metodologías y relaciones similares a las indicadas para el desarrollo del currículo escolar, donde el educador está siempre más atento a los procesos y al desarrollo evolutivo de la personalidad integral de los alumnos que a los simples contenidos por importantes que sean. Es decir, nos ponemos en la órbita del Maestro, Jesús de Nazareth, que se siente llamado a ser maestro desde la cercanía y el encuentro de quien decide “plantar su tienda” entre nosotros.
 

Ángel Miranda

estudios@misionjoven.org