EXPERIENCIAS DE EVANGELIZACIÓN EN EL MUNDO DE LOS EXCLUIDOS SOCIALES

1 marzo 2010

José Luis Aguirre. ADSIS Valencia
 
Quienes somos
La comunidad Adsis en Valencia la componemos: cuatro matrimonios – familias, dos hermanas célibes y un cura. Compartimos la fe, vida, amor y misión de Jesús. Para nosotros, ser Adsis es estar presentes en la realidad, como fermento del Reino de Dios, viviendo el acontecimiento de la encarnación de Jesús, en secularidad y en el dinamismo de su Pascua. Nuestra misión es con los jóvenes y con los empobrecidos, allí donde vivimos, trabajamos. Desde esta escueta y sencilla presentación, voy a describir las experiencias de evangelización que la comunidad con su presencia dinamiza en la ciudad de Valencia.
Entiendo por experiencias de evangelización en el mundo de los excluidos, aquellas que provocan en los destinatarios, según su situación, momento personal, familiar, social; transformaciones personales; crecimiento personal; cambios de mejora en la calidad de sus vidas, experiencias de liberación personal, familiar; integración social, laboral, cultural, económica; itinerarios personales de inserción. Es decir, todo aquello que realizamos, como comunidad Adsis, en orden a mejorar la vida de jóvenes y empobrecidos, a transformar la realidad en las situaciones injustas y /o de opresión, que padecen muchas personas por adicciones, privación de libertad, desestructuración personal y familiar, fracaso escolar, pobreza severa, marginalidad, conductas delictivas, maltrato, pérdida de la dignidad, inmigración – exclusión social. A la vez que, la misma comunidad Adsis es evangelizada, transformada y convertida en esa misma experiencia evangelizadora con los excluidos.
Por lo tanto, las experiencias evangelizadoras en el mundo de los excluidos transforman tanto a los destinatarios de ellas como a la comunidad que las ofrece y realiza.
En estos ámbitos de exclusión, nuestra comunidad realiza:
–          Proyectos de integración social, laboral, cultural y social: Taleia centro de Día para menores en riesgo de exclusión social. Hedra Centro de Día para personas privadas de libertad, en situación de drogodependencias, VIH+. Un centro de “baja exigencia”. Según el hermano Adsis que lo dirige: aquí vienen las personas que en otros centros no los quieren.
–          Acciones de solidaridad con inmigrantes en Bantaba y Red Sahel para la integración social de las personas inmigrantes en situación de exclusión social. Damos prioridad en la atención a las personas sin papeles, mujeres con cargas familiares.
–          El programa de voluntariado para la participación solidaria de jóvenes en ámbitos de pobreza y exclusión. Conlleva experiencias de solidaridad voluntaria en diversos ámbitos, tanto en proyectos propios como en colaboración.
–           Compartiendo, con otras comunidades religiosas y CEBs, con la gente sencilla, en la Parroquia de Santa Marta, el proyecto de ser una comunidad parroquia de integración social-multicultural-religiosa. Ya que en esta comunidad parroquial convivimos compartiendo la fe, la vida, la celebración, la misión, personas de nueve países de tres continentes. En el verano somos 12 nacionalidades de cuatro continentes.
–          Experiencias intensas de convivencia solidaria y compartida entre jóvenes de institutos, colegios religiosos, voluntarios y destinatarios de los proyectos de exclusión social, tanto propios como en colaboración. A estas experiencias intensas las llamaos: Campos de trabajo para jóvenes.
–          Las casas de nuestra comunidad, como comunidades de solidaridad, son ámbitos de evangelización porque en ellas son acogidos pasando temporadas, personas, que viviendo situaciones de exclusión, y realizando con nosotros procesos e itinerarios de inserción, les conviene pasar un tiempo con nosotros compartiendo el techo, la comida, la vida y la oración (el que lo desee, normalmente, desean todos).
–          Educación en valores en institutos – cadena de favores y pre-voluntariado. Oferta educativa de experiencias de solidaridad que van abriendo y educando a la transcendencia.
 

  1. Proyectos de integración social, laboral, cultural y social

En los centros de Día para menores en riesgo, personas privadas de libertad, en rehabilitación en drogodependencias, lo primero y fundamental para la comunidad Adsis es que la persona es lo primero y fundamental. La persona está antes que el mismo programa, el centro y la institución.
Para nosotros la comprensión de la persona es holística, global. La persona tiene dimensión biológica – corporal; dimensión psicológica (capacidades, sentimientos, afectos, anhelos, esperanzas, frustraciones, sufrimientos, motivaciones); dimensión social (relaciones, familia, de procedencia, de lugar, de ambiente de vida); dimensión espiritual – de trascendencia (capacidad de transcenderse, abrirse a los otros, la dimensión religiosa. Todo esto lo tenemos en cuenta en nuestros centros a la hora de proponer la formación integral, la rehabilitación, los itinerarios de inserción, las propuestas laborales.
Desde esta comprensión holística de la persona, como lo comprende el personalismo comunitario, cada persona vale por lo que es y nunca es comprendida por lo que vale. O dicho de otra manera: la persona vale por lo que es, no es, por lo que vale. La persona es lo más valido, lo que pueda hacer es sólo resultado de cualidades, condicionamientos y situaciones, todas ellas transformables  para crecer como personas.
Cada persona se define por sus relaciones. Las relaciones de posesión crean dependencias, abusos, malos tratos, violencias y esclavitudes. Las relaciones de donación y entrega nos hacen, más felices, y son las únicas que nos ayudan a madurar. De esta manera, los otros son necesarios para mí y mi crecimiento como persona. Sin un tu como sujeto de relación en igualdad y con lo diferente que eres no encontraría mi identidad, no podría saber quién soy.
Así, cada uno de los compañeros, educadores, educandos, voluntarios, cooperantes, colaboradores, amigos, son necesarios para que cada destinatario se seinta persona íntegra, solidaria, crítica, amiga y con los valores que le hacen vivir más y mejor.
Cada uno viene a Adsis (Taleia, Hedra, Bantaba) a crecer como persona, a mejorar sus relaciones, a capacitarse para vivir:
–          la vida con valores,
–          las relaciones con respeto al otro, amistad con los otros y solidaridad para los que me necesiten.
–          el empleo como mejora de las condiciones de mi vida
–          la cultura que me desarrolla las capacidades que tengo
–          el ocio y el tiempo libre necesario para desarrollar mis habilidades
–          y aprender que cuando estoy mal, o necesitado, siempre podré acudir a este centro para ser apoyado.
 
Los chavales suelen decir: “en Adsis  me ayudan a que me ayude a mí mismo, asumiendo mis responsabilidades, problemas, necesidades, sufrimientos y situaciones; a la vez que desarrollo mis cualidades, habilidades, competencias, mi esperanza, Dejando salir lo mejor y más valioso de mí mismo”.

  1. Acciones de solidaridad con inmigrantes

La experiencia con los inmigrantes en la comunidad ha comenzado con encuentros. El primer encuentro fue hace cinco años con más 250 inmigrantes debajo del puente de Ademuz, viviendo en la calle. Comenzamos algunos hermanos a llevar por la noche comida y bebida caliente. Enseguida se sumó más gente y fue una movida de solidaridad impresionante. Además de asistir con comida, bebida, mantas, sacos de dormir, comenzamos a trabajar en modo de asambleas informativas; trabajo en red para la regularización de sus papeles y situaciones; clases de español, búsqueda de alojamiento y lucha por la apertura de más albergues para estas personas sin techo y sin papeles; asesoramiento y búsqueda de vivienda.
Los voluntarios que nos íbamos juntando éramos de diferentes entidades, colegios religiosos, CCOO, Centro Arrupe, comunidades religiosas, y los mismos africanos que se sumaban como voluntarios con sus responsabilidades. Todo esto fue cuajando en una Red: la red Sahel. Presidida de su fundación por un africano.
En la red mantenemos unos servicios durante todas las semanas. Clases de español; acogida, asesoramiento y orientación en la regularización de su situación y atención integral a sus demandas, necesidades y esperanzas; asesoramiento jurídico; búsqueda de empleo y cursos formativos; acogimiento en pisos – vivienda acompañados; integración en ámbitos religiosos (parroquias, mezquita,…) para la atención espiritual de los que lo demandan.
Sucesivos encuentros nos implicaron la vida, surgió la amistad, nos metió en el compromiso fraterno y solidario, Hoy nos vemos en una aventura de interculturalidad, inter-religiosidad, ecumenismo, en camino hacia una comunidad solidaria de integración.
Junto a la promoción social, laboral, búsqueda de vivienda, atención jurídica… está por delante el camino a realizar juntos, mutuamente acompañándonos, enriqueciéndonos, construyendo hoy la sociedad y la iglesia del mañana.
 

  1. El programa de voluntariado social

En esta acción y programa queremos invitar a jóvenes a trabajar por la justicia en la construcción de un mundo y una sociedad en libertad, paz, fraternidad e igualdad. Invitamos al compromiso socio-político, porque toda acción a favor de los empobrecidos es, por sí misma política. No cabe el absentismo y la neutralidad, porque el que no busca la justicia para con los empobrecidos, favorece el sistema actual, que por sí mismo genera pobreza, injusticia, opresión, hambre, exclusión social…
A través de las acciones de voluntariado propiciamos los siguientes cambios:
–          Hacemos emerger a los invisibles, a los que no cuentan o no valen según los criterios de nuestra sociedad de mercado. Se hacen visibles con nombre y en sus situaciones: los sin papeles; los jóvenes con problemas de fracaso escolar; las personas privadas de libertad; los sin techo, los niños excluidos… Invisibles pero existentes. Y los jóvenes hacen la experiencia, no sólo de verles, sino de compartir con ellos, espacios, tiempos, valores, encuentros, acciones, esperanza, alegría…
–          Trabajamos el análisis de la realidad crítico y actualizado. Para conocer, no sólo a las personas en sus situaciones, sino las causas que las propician.
–          Compartimos los valores del humanismo cristiano.
–          Hacemos proceso de ser voluntarios de acciones solidarias, a voluntarios comprometidos en el cambio y la transformación social.
–          Profundizamos en la solidaridad compasiva.
–          Nos formamos para poder trabajar con personas heridas y con necesidades.
–          Nos comprometemos con los Objetivos del Milenio – Pobreza Cero.
–          Formamos grupos de crecimiento personal.
–          Compartimos la fe entre creyentes y no creyentes. Y formamos grupos creyentes con los que quieran.

  1. En la Parroquia de Santa Marta

Compartimos con otras comunidades religiosas, eclesiales de base y grupos de creyentes la aventura de caminar hacia una comunidad parroquial de integración. Compartir la fe con creyentes de nueve nacionalidades, con una mayoría nigeriana es una aventura apasionante. Vamos aprendiendo a escucharnos, a compartir la fe desde cada sensibilidad, nos evangelizamos desde el testimonio de vida creyente de cada uno, de cada familia, de cada carisma religioso. La comunión de todos nos enriquece desde la sana diferencia y pluralidad.
En este tiempo de crisis, toda la comunidad parroquial, se siente responsable de la evangelización, y por ello de las acciones del compartir con la gente necesitada nuestros pobres recursos. Destacamos la acogida y apoyo a las personas inmigrantes y a las personas que sufren carencias y necesidades de nuestros entorno, a través del proyecto de inmigración y de la Cáritas parroquial.
Toda esta labor de Cáritas ha hecho que mucha gente se haya sentido acogida, querida, acompañada. Sintiendo la cercanía de Dios a través de las personas que les han atendido y apoyado. Los gestos de solidaridad, paliando las situaciones de empobrecimiento y abatimiento de muchísimas personas, han dado a la Parroquia, de nuevo, un prestigio social en el barrio de un calibre inmenso; y una credibilidad evangélica enorme.  Hemos anunciado la buena noticia del evangelio de Jesucristo, a través de gestos samaritanos de ayuda a los más empobrecidos;  de palabras de acogida, escucha, apoyo a muchas personas abatidas; de celebraciones en las que se han recogido todas estas situaciones y han sido llevadas a las Eucaristías; de retiros de las Cáritas arciprestales para profundizar en el valor evangélico de lo que llevamos entre manos, recuperándonos en Aquel que es “nuestra fortaleza”. Orando sobre esta situación, para  poderla hacer frente, acompañando y apoyando a los que, siendo nuestros hermanos, están viviendo en una precariedad y sufrimiento muy grande.
 

  1. Campos de trabajo para jóvenes

Son experiencias intensas de relación solidaria y  grupal, que ofrecemos a los jóvenes de 16 años en adelante. Las ofrecemos: en Navidad durante 3 ó 4 días y en Verano entre 7 y 15 días. Constan de dos momentos en el día:
–          por la mañana experiencia solidaria en ámbitos de necesidad y pobreza. Con colectivos de niños: campamentos urbanos. Con personas mayores institucionalizadas en apoyo a su ocio, tiempo libre, acompañamiento. Con personas privadas de libertad, personas con VIH+, personas en proceso de deshabituación de drogodependencias, en sus centros de día, apoyando experiencias que los centros pueden realizar con ocasión de la asistencia de los jóvenes voluntarios. En centros de día para mujeres en situaciones de apoyo personal y social. Con inmigrantes ofreciendo apoyo y clases de español intensificadas en estos días, con dinámicas de encuentro, relación, profundización.
–          Por las tardes realizamos dinámicas de trabajo personal y en grupo para: profundizar en las acciones solidarias; el crecimiento personal en valores; análisis crítico de la sociedad y compromiso social.; profundización en sus procesos de iniciación cristiana; oraciones, celebraciones integradoras de creyentes, no creyentes, creyentes de otras religiones, y con los mismos destinatarios de la acción soilidaria.
Cada Campo de trabajo tiene su metodología aplicada a los jóvenes a quienes se les ofrece y según su situación, momento en el que están en sus procesos de crecimiento, en sus grupos.
Valoramos y valoran los mismos jóvenes la presencia de la comunidad como comunidad fraterna y samaritana que con ellos va realizando estas experiencias y camina con ellos.
Como comunidad, Movimiento Adsis, llevamos 35 años ofreciendo estas experiencias, de Campo de trabajo. Podemos decir, que cada campo de trabajo, es nuevo. Supone una aventura para los hermanos de la comunidad, los jóvenes y los destinatarios. Todos quedamos impactados, removidos y vinculados.
El después de cada campo de trabajo, para la continuidad en sus procesos de grupo, de crecimiento personal, de su fe, de compromiso y acción voluntaria, sigue siendo un desafío importantísimo para nosotros, un momento delicado en el que estar muy atentos y con propuestas según sus necesidades y anhelos despertados durante el Campo de trabajo.
 

  1. Educación en valores en institutos – cadena de favores y pre-voluntariado

Es una oferta que desde el centro Taleia ofrecemos a los institutos de nuestro barrio y zona. En ella ofrecemos a las tutorías una propuesta de dinámicas de crecimiento personal en valores. Con dos  momentos:
–          en el propio instituto. Con las dinámicas que ofrecemos en tiempos de tutorías en espacio de varios meses.
–          y fuera de él. Implicándoles en acciones de solidaridad, en los campos de trabajo, en fiestas de cooperación con proyectos del tercer mundo. Resultando una educación a la trascendencia y a las responsabilidad ciudadana.
Está siendo una experiencia apasionante y con una proyección pastoral innovadora en terreno secular de gran calado. Todo el artículo me llevaría la descripción de esta acción. Lo dejo aquí por falta de espacio, con la posibilidad de completar en otra ocasión.
 

  1. Las casas de nuestra comunidad, como comunidades de solidaridad

Por último, nuestras casas son ámbito en el que acogemos a jóvenes, que estando en procesos de integración, necesitan de una casa, una mesa, una convivencia, para que se afiance su proceso de rehabilitación – integración social.
Nuestras casas son ámbito donde los jóvenes realizan experiencias de comunidad, de fraternidad. En convivencia, oración, y compartiendo la vida, los jóvenes hacen experiencia de fraternidad y de vida en comunidad cristiana, como una experiencia formativa dentro de sus procesos de fe.
Nuestras casa nos ubican a los hermanos de comunidad a compartir con la gente:”siendo pueblo con ellos y en ellos”.  En una presencia y espiritualidad de “la encarnación de Cristo total”, como confesamos en el Credo Adsis.  Para nosotros las casas en las que vivimos, nos dan un carácter de secularidad a nuestra fe, vida, amor y misión evangelizadora. De esta manera, toda nuestra vida, es evangelizadora y misionera.
Con humildad, tratamos de descubrir, vivir y trasparentar la presencia de Cristo en el mundo, en cada persona, en la historia. Para nosotros, cada persona es el templo de Dios, y queremos adorar a Dios en la lucha compartida por su liberación, la salvación del mundo que el reino de Dios nos trae a todos. Ser semilla, fermento del reino en el mundo es la imagen que mejor describe nuestra identidad misionera y evangelizadora.
Agradecemos a MJ esta invitación a poner palabra a nuestra vida y compartirla con ustedes lectores y amigos. Un fuerte abrazo.

Luis Carlos Oliden Landeta. Hermano Adsis.

Cura Párroco de Santa Marta en Valencia.