GESTOS ECOLÓGICOS EN UN CENTRO EDUCATIVO

1 marzo 2006

El 21 de marzo es el día del árbol. En muchos centros educativos se trabaja con este centro de interés desde las áreas de Ciencias Naturales, Conocimiento del Medio, Ciencias de la Tierra… Defendemos este trabajo desde distintas perspectivas (como si fuera un eje transversal) y también, por qué no (¡cómo no!), desde la visión cristiana de la realidad.
■ Gestos y acciones colegiales
Es otra manera complementaria de enfocar el tema ecológico: reflexionar y acentuar a partir de gestos y acciones colegiales:

  • En un mundo en el que a algunos nos sobra de todo, realizar el milagro continuo de que de la basura surja vida, riqueza…
  • Tener experiencias de resurrección concreta: lo que tiramos, lo que no vale, lo que no sirve… puede ser útil (¡muy útil!) y dar vida…
  • Compartir lo que somos, lo que tenemos, lo que nos sobra… Como cristianos debemos luchar para llevar a la práctica con gestos concretos esta escala de valoración.
  • La tradición cristiana defiende que una manifestación de Dios es la naturaleza… ¿Por qué no descubrir su presencia en segundas oportunidades que le damos a las personas, a las cosas, a la propia naturaleza?
  • Descubrir el misterio de la naturaleza y de sus múltiples valores.
  • Realizar en lo cotidiano la multiplicación de los panes y de los peces… Se puede traducir en reutilizar una y otra vez elementos que salen de la creación humana y de la naturaleza.
  • Ir contra corriente de una cultura que defiende el «usar y tirar» de elementos materiales, pero que se va incorporando a las relaciones humanas…y defender el perdón, el otro punto de vista, la creatividad, el volver a intentarlo, el reciclado…
  • Pasar de la opulencia a la austeridad (que no tacañería): valorar lo que tenemos y utilizarlo una y mil veces.
  • Descubrir que la pertenencia última de las cosas es de la colectividad, de la comunidad, de todos nosotros…
  • Recuperar la espiritualidad de San Francisco de Asís: acercamiento a la naturaleza, a la vida, a la ecología…
  • (Se pueden concretar otras muchas más…)

Éstas y otras intuiciones nos pueden ayudar a realizar reflexiones explícitas cristianas de una experiencia tan humana (y tan cristiana) como es la ecología.
Estas reflexiones se pueden traducir, según la tradición del centro y las nuevas propuestas educativas, en gestos sencillos y concretos con los que mantener este espíritu durante todo el año.
Las fechas significativas nos ayudarán a mantener el listón alto durante todo el año escolar. De ahí que es bueno que las celebraciones de una semana de la ecología o del medio ambiente se concreten en gestos que permanezcan durante todo el año en el centro. Habrá que coordinarse con el ayuntamiento o con organizaciones ecologistas para realizar esos gestos en nuestros centros educativos.
■ Sensibilizar, conocer y actuar
Una propuesta sencilla y que se está llevando a cabo en muchos centros educativos es trabajar la idea del reciclaje. Podríamos conjugar para ello los verbos: “sensibilizar”, “conocer” y “actuar”.

  • Partiendo de una sensibilización e información (dípticos, material divulgativo, visitas, charlas, experiencias, carteles…) durante esta jornada, o en semanas dedicadas al medio ambiente, se puedan ir dando los pasos para convertir a todo el centro educativo en un centro que promociona el reciclaje.
  • Reciclar–reutilizar folios, sobres, sellos, plástico, vidrio, cartón, pilas, papel usado por una carilla, utilizado por dos
  • La metodología puede variar según sea el centro y las alternativas que nos den las distintas organizaciones que colaboran con nosotros: contenedores especiales en lugares significativos del centro, cajas por aula adornadas por el propio alumnado, encargado del medio ambiente por aula, concurso y campañas, etc.

Estos pequeños (o grandes) gestos nos irán sensibilizando. El gesto tiene que ayudarnos a descubrir la profundidad de la propuesta y la lectura cristiana de la realidad: Descubrir que el Dios de Jesús apuesta decididamente por las tres “R”: reutilizar, reciclar, y renovar nuestras cosas y, sobre todo, nuestra vida.

 Xulio César Iglesias

 
 

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