LA OTRA MEJILLA DEL EVANGELIO (‘LA AMORATADA’)

1 noviembre 2004

“Al que te abofetee en la mejilla derecha,

 preséntale también la otra” (Mt 5,39)

 Al ofrecer tu otra mejilla…

  1.  Te “desnudas” ante tu hermano, mostrándole tu auténtico yo, sin influencias, sin prejuicios…, tu yo más genuino.
  2. Dejas a tu hermano escarbar en “los archivos de tu corazón,” allí donde no hay censura, allí donde tus secretos pasan a ser de opinión pública.
  3. Ayudas a tu hermano a reconocer su error, sin acusaciones, sin amenazas, sin venganza…, haciéndole ver que vas a permanecer a su lado, pase lo que pase.
  4. Crees en la misericordia de Dios, en su amor incombustible, en su perdón universal.
  5. Confías en que Dios se está sirviendo de ti, para convertir la bofetada, ya sea moral o física, en el primer paso para que tu hermano inicie su proceso de cambio.
  6. Aceptas a tu hermano con sus defectos, con sus limitaciones…, lo mismo que un padre acepta a su hijo, lo mismo que Dios hace contigo en multitud de ocasiones.
  7. Rompes con las leyes de este mundo (“Tú me haces, yo te hago; tú me insultas, yo te insulto”) e inauguras un nuevo estilo de vida que empieza en tu corazón y deriva hacia tus hermanos.
  8. Te encuentras cara a cara con Dios, sientes sus caricias, le permites que te haga tantas transfusiones de amor como necesites.
  9. “Traduces” la Palabra de Dios, la Buena Noticia al único lenguaje que entiende todo ser humano: el lenguaje del amor.
  10. Anticipas el Reino de los cielos, haciéndole más visible, “abriendo un agujero” para que tu hermano pueda contemplar la presencia amorosa de Dios.

José María Escudero

 
Para hacer

  1. Trabajar con este texto después de haber visto el de la página anterior.  ¿Concreta algo? ¿Qué nos ilumina?
  2. Escribir una segunda parte del cada punto del decálogo: poner cual será la reacción lógica de los demás, las consecuencias de tu acción.

 

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