Los escudos

10 septiembre 1998

Durante la Edad Media, los caballeros adoptaban un lema y un escudo que los identificaba. En el lema plasmaban su máximo ideal, aquello que daba sentido a su vida. El escudo, por su parte, hacía mención a su linaje familiar, a sus hazañas y a las recompensas y privilegios que el rey les había otorgado. De alguna manera, representaba sus señas de identidad, señas que les acompa­ñaban en los combates y les identificaba ante sus contrarios.
Posteriormente, esos lemas y escudos perdieron su carácter militar y se convirtieron en símbo­lo de nobleza. Su colocación en las fachadas de casas y palacios hacía patente la sangre azul de sus habitantes. Aquí presentamos cuatro posibles modelos de escudos aplicados a los jóvenes actuales:
Representa dos manos enlazadas sobre una imagen de nuestro planeta. Es aplicable a aquellos jóvenes que entregan su tiempo por un ideal y en benefi­cio de los demás: voluntariado, asociacionismo, animación juvenil…
Muestra un signo de interrogación únicamente. Su poseedor parece estar en proceso de búsqueda (¿de qué o de quién?), pero también puede ser alguien insatisfecho consigo mismo que persigue continuamente nuevas experien­cias.
Representa una mano que empuña una bolsa de dinero, una botella y unos labios sobre un fondo de corazón (¿amor, pasión?). Alude a un tipo de jóve­nes cuyas aspiraciones son el alcohol (y todo lo que éste conlleva), el dinero (lease materialismo, consumismo…) y el sexo (en ocasiones disfrazado con falsos sentimientos). El lema es toda una declaración de intenciones.
Representa simplemente una mano en actitud de señalar. El lema pone de manifiesto el pasotismo de su poseedor, pero también su desilusión y su falta de ideales. La mano que muestra el camino alude a la manipulación que pue­den sufrir los jóvenes carentes de proyectos (que aspiran a «que todo se lo den hecho»).
 
FRANCISCO PÉREZ POLO
PARA HACER

  1. Dialogar en grupo sobre otras posibles interpretaciones de los escudos al margen de lo dicho aquí
  2. Elaborar una lista de actitudes y valores de las personas a las que son aplicables estos escudos.
  3. Estos escudos son sólo una muestra. Inventar otros que puedan representar a los jóvenes actua­les y a cada uno: vuestra vida en estos momentos y los proyectos a los que aspiráis.

 

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