SANTOS DE AYER Y DE HOY

1 mayo 2008

El gran juego de los santos

 
José María Escudero
 

  1. Anotaciones pedagógicas

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Destinatarios
– Personas: Adolescentes y jóvenes; puede adaptarse también para niños y adultos.
– Lugares: Parroquias y colegios.
Acción: Curso catequético, clases de Religión, jornadas de formación…
 
Objetivos
– Conocer y “empaparse” de la vida de los santos: “el rostro más hermoso de la Iglesia.”
– A través del ejemplo de los santos, ir madurando en el seguimiento de Jesús.
– Despertar y reaccionar ante la vocación a la santidad que debe estar presente en la vida de todos los cristianos.
 
Duración
– 55 minutos aproximadamente.
 
Materiales
–  Baraja de santos (Doc 1).
– Santos de ayer. Guía del animador (Doc 2).
– Santos de hoy (Doc 3).
– Folios, bolígrafos y cartulinas.
– Biblia.
 
Participantes
– No hay un número limitado. El juego se presta a hacer equipos, a formar varias mesas de juego.
 

  1. Desarrollo

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  •          Preparativos

El animador deberá llevar preparada la baraja de santos (DOC 1) en cartulina, ampliando y recortando cada una de las cartas. Igualmente llevará tantas copias del DOC 3 como participantes haya en el juego.
 

  •          Primer momento

Disposición del lugar: Se juntarán varias sillas en torno a una mesa. El animador verá la conveniencia o no de jugar por parejas o individualmente. Incluso si el grupo es muy numeroso podrá incorporar varias mesas de juego.
– Acción: La dinámica del juego es muy sencilla. A cada equipo o participante se le entregará varias cartas al azar del DOC 1. Cuando todos tengas sus cartas, el animador irá leyendo el texto de los santos que aparece en el DOC 2, siempre omitiendo el nombre del santo. Una vez leído el mensaje, el joven que crea tener en su poder la carta del santo al que se ha referido el animador, la pondrá sobre la mesa, pasando a la comprobación. Si es correcto, el animador seguirá leyendo, si ha errado, el joven deberá coger de nuevo todas las cartas que, hasta ese momento, estén sobre la mesa. Ganará el primero que se quede sin cartas. Valorando la preparación de sus jóvenes, el animador podrá ir dando más pistas sobre cada uno de los santos. De la misma forma, podrá modificar, con total libertad, alguna de las cartas (por ejemplo introducir santos más conocidos por los muchachos: santos  patronos de la ciudad, de la comunidad, santos de la congregación…). La duración prevista es de 30 minutos.
 

  •          Segundo momento

Disposición del lugar: Los participantes se colocarán en forma de círculo. Se llevará a cabo, si es posible, en una capilla o en torno a la imagen del santo patrón de la ciudad o del santo fundador de la congregación…
Acción: El animador explicará brevemente cómo cada cristiano está llamado a ser santo. Puede leer algún texto evangélico que haga referencia a la santidad: El joven rico (Lc 18, 18-27) o Sed perfectos (Mt 5, 43-48). Seguidamente les entregará la hoja Santos de hoy (DOC 3) y, en unos minutos de silencio (se puede poner algo de música instrumental) cada joven deberá rellenar la hoja. En primer lugar tendrán que poner su nombre detrás del término “San” (pueden utilizar el nombre por el que les gusta que les llamen: un diminutivo, “un mote cariñoso”…). Posteriormente tendrán que escribir en unas pocas líneas lo que les gustaría hacer para que un día ellos también aparezcan en el santoral: tal vez inventar la fórmula por la que cese el  hambre o las guerras en el mundo, tal vez fundar una congregación para ayudar a los más necesitado, o tal vez ser un padre o una madre ejemplar… Finalmente aquellos que lo deseen podrán compartirlo con el resto de sus compañeros. Como colofón el animador les invitará a comprometerse a llevar a cabo las buenas ideas que todos han tenido (firma del DOC 3).
Duración: 25 minutos.
 

  • Variantes del juego:

El juego, en su primer momento, se presta a llevarlo a cabo a través de diferentes dinámicas. Aquí cito alguna de ellas, será el animador, el que decida hacer una u otra, según las características de sus jóvenes:
– Ir formando grupos de cartas atendiendo a determinados criterios: Fundadores, Mártires, Vírgenes…
– Se escoge una carta (un santo o una santa) y el grupo tendrá que ir adivinando de quién se trata, haciendo preguntas: ¿hombre o mujer? ¿fundador o mártir? ¿aparece en la Palabra de Dios?…
 
Documento 1: Baraja de santos
 



Documento 2: Santos de ayer (Guía del animador)
 

  1. San Agustín. Su madre Mónica también fue “elevada a los altares.” Su vida y su mensaje quedaron hermosamente plasmados en su gran obra “Las confesiones.” Llegó a ser obispo de Hipona.

 

  1. San Benito Menni. Funda en Madrid (Ciempozuelos) un hospital psiquiátrico. Su gran obra va dirigida a enfermos mentales, porque en ellos ve a Jesús. De hecho, él mismo se denomina “el harapiento de Cristo.” Fundó la Orden de las Hermanas Hospitalarias.

 

  1. San Francisco de Asís. Tenía un gran amor por la naturaleza, por los animales, por la creación entera. Un día entró en el comercio que regentaba su padre, cogió varias piezas de tela y las vendió, entregando el dinero obtenido al párroco de su pueblo para que arreglara la iglesia. Fue el comienzo de una fructífera vida seguida en la actualidad por los franciscanos que siguen desarrollando y actualizando las enseñanzas de este gran santo.

 

  1. San Juan de la Cruz. Dejó por escrito su gran testamento en el cántico espiritual que le ha llevado a las más altas cimas de la literatura. Junto a su gran amiga y también santa, Teresa de Jesús, fundo varios conventos de Carmelitas Descalzos.

 

  1. Santa Gema Galgani. Italiana, quiso ser religiosa pero no pudo por estar enferma. Llevaba en su cuerpo las heridas de la Pasión del Señor y en su corazón, un amor vivo y ardiente por Cristo sufriente. Murió muy joven, a la edad de 25 años.

 

  1. San Juan Bosco. Su madre, Margarita, mujer modélica, le educó junto a sus hermanos en la pobreza y en el amor a Cristo. Dedicó su vida a los jóvenes, entre ellos los más necesitados, que fue recogiendo de la calle y a través de los oratorios, les fue educando y formando en el amor y en la fe cristiana. Su obra continúa por todo el mundo a través de la familia salesiana.

 

  1. San Pablo de Tarso. Su primer nombre fue Saulo. Al principio se dedicó a perseguir a los cristianos, mas cuando se encontró con Cristo (se cayó del caballo) se convirtió en el gran apóstol de los gentiles. Muere degollado muy cerca de Roma, no sin antes haber escrito un puñado de hermosas cartas a las nacientes comunidades cristianas.

 

  1. San Isidro. Patrono de los madrileños y de los agricultores. Trabajó las tierras para un señor y siempre destacó por su generosidad para con los más pobres. A pesar de trabajar de sol a sol no descuidaba la oración. De hecho, se cuenta que mientras él rezaba unos bueyes hacían su trabajo. A este gran santo debemos pedirle que bendiga nuestros campos.

 

  1. Santa Inés. Niña romana. Un chico la pretendía y al verse rechazada por ella la denunció de ser cristiana. La hicieron pasar muchas torturas pero ella no sucumbió. Su gran fe no dejaba resquicio de dudas. Al final la cortaron la cabeza con una espada. Tenía tan solo 14 años.

 

  1. San Esteban. Fue nombrado por los apóstoles junto a otros seis compañeros, diácono. En la persecución que sufrieron los primeros cristianos, le apresaron y seguidamente le mataron a pedradas. Fue el primer mártir de la comunidad cristiana.

 

  1. Santo Domingo Savio. Nació en Italia, muy cerca de Turín. Sus padres le pusieron rápidamente en manos de Don Bosco. De él aprendió a ser buena persona y mejor cristiano. Tenía una gran devoción a la Virgen. Pío XII le nombró patrono de los niños cantores de todo el mundo y de los monaguillos.

 

  1. Santa Marta. Vivía en Betania junto a sus hermanos María y Lázaro. Jesús les visitaba a menudo, pues era muy amigo de la familia. Es patrona de los hosteleros, porque sabía atender muy bien. De hecho hay una escena muy simpática en los evangelios que nos cuenta esta virtud de esta gran santa.

 

  1. San Mateo. Se llamaba Leví. Su oficio era el de recaudador de impuestos, hasta que se encontró con Jesús. Fue entonces cuando aceptó la invitación del Maestro, lo dejó todo y le siguió. Además de ser uno de los doce apóstoles también se dedicó a recoger por escrito la vida y el mensaje del Señor.

 

  1. San Lorenzo. Uno de los siete diáconos de Roma. En una de las persecuciones a los cristianos le arrestaron. Como era el custodio de los bienes de la Iglesia le obligaron a entregar todos sus tesoros. A las pocas horas se presentó ante el tribunal con un montón de personas: harapientos, mendigos, lisiados… mostrando todos “sus tesoros.” Fue martirizado en una parrilla de hierro.

 

  1. San José. Estaba desposado con María. Su ofició, “un chapucillas,” hacía lo que podía para sacar adelante a su familia: arreglaba arados, hacía sillas, montaba tejados… Fue, junto a su mujer María y a su hijo Jesús, el primer emigrante de la historia al tener que huir de su patria hacia Egipto.

 

  1. San Pedro Regalado. Patrono de la ciudad de Valladolid. Muy joven entró en los franciscanos de la Aguilera. Era muy devoto de la Virgen María. Se le considera patrono de los toreros, porque se cuenta que amansó a un toro que se había escapado del coso de Valladolid. Celebramos su fiesta el 13 de Mayo.

 

  1. San Antonio Abad. Hizo vida eremítica en el desierto. Después vivió junto a un cementerio, siendo testigo de la vida de Jesús que vence el temor a la muerte. En las estampas siempre aparece acompañado de animales, pues cuentan que como pasó prácticamente toda su vida en solitario se hizo muy amigo de ellos.

 

  1. San Ignacio de Loyola. Su vida transcurre en primer lugar entre la corte real y la milicia. Luego se convirtió y estudió Teología en París, donde se le juntaron los primeros discípulos que, más tarde, se convertirían en la Compañía de Jesús. Destacó por su evangelización. Es de reseñar los ejercicios espirituales que son en la actualidad el alimento espiritual de muchos cristianos.

 

  1. San Joaquín. Padre de la Virgen María. Apenas se conocen datos de este hombre, salvo lo que podemos extraer de los libros apócrifos. Su fiesta la celebramos junto a la de su esposa, Santa Ana.

 

  1. San Juan Bautista de la Salle. Nació en la ciudad de Reims, en Francia. Aunque su vida parecía estar encaminada a altos cargos eclesiales, él prefirió dirigirla hacia la educación de los más pobres, fundando la congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.

 

  1. Santa María Micaela. Nació en Madrid. Al visitar un hospital de San Juan de Dios, nació su vocación de consagrarse a Dios en la juventud más necesitada. El amor a Cristo en la eucaristía fue el motor de su vida. Fundó el Instituto de las Adoratrices del Santísimo Sacramento.

 

  1. San José de Calasanz. Nació en Aragón, trasladándose posteriormente a Roma, donde se dedicó a la educación de los niños pobres, fundando una sociedad para este fin: los Padres Escolapios.

 

  1. San Valentín. Según cuenta una tradición este santo arriesgaba su vida para casar cristianamente a las parejas durante las persecuciones. Poco se sabe de su vida, si exceptuamos su martirio. Es considerado patrono de los enamorados.

 

  1. San Timoteo. Junto a Tito fue discípulo de San Pablo. Presidió la comunidad cristiana de Éfeso. Aparece en el Nuevo Testamente como el compañero más cercano de Pablo. Su cercanía queda de manifiesto en las dos cartas que le escribe.

 

  1. San Jerónimo. Doctor de la Iglesia. Estudió en Roma, donde fue bautizado. Abrazó la vida ascética. Fue el traductor de la Biblia al latín. Al final de su vida se estableció en Belén donde escribió gran cantidad de obras, en especial comentarios de la Sagrada Escritura.

 

  1. Beato Ludovico Pavoni. Nació en Italia en el seno de una familia noble. Muy pronto destacó por su entrega a la juventud más necesitada. Para ellos creo un Instituto y se convirtió en el padre de los niños huérfanos. Para que su obra no quedara en el olvido fundó la Familia de los Hijos de María Inmaculada, más conocidos comopavonianos.

 

  1. San Blas. Fue médico y obispo. Hizo vida eremítica. Cuenta la tradición que salvó a un niño que tenía una espina clavada en la garganta. De ahí que se le invoque para curar o prevenir enfermedades de garganta.

 

  1. Santa Bárbara. Joven conversa en los primeros siglos del cristianismo. Cuenta la leyenda que fue encerrada por su padre en un castillo para forzarla a la apostasía. Al no conseguirlo, la asesinó. Se la suele representar con manto rojo, cáliz, rama de olivo, corona y espada, símbolos todos ellos del martirio.

 

  1. San Bruno. Hay varios santos que reciben este nombre. El que nos ocupa, se retiró junto a unos compañeros a fundar un monasterio, en Francia. Monjes ermitaños, que más tarde se llamaron los Cartujos. Siguen la regla benedictina.

 

  1. San Alfonso María de Ligorio. Nació en Nápoles, dedicando toda su vida a la predicación y a la publicación de obras de carácter moral. En este sentido es considerado como un auténtico maestro. Fundó la Congregación del Santísimo Redentor, más conocidos como redentoristas.

 

  1. Santa Clara de Asís. Nació en Asís. La conversión de esta chica se produjo escuchando un sermón de San Francisco de Asís. Estuvo enferma gran parte de su vida, soportando sus dolores con una paciencia y una heroicidad propias sólo de una persona muy enamorada de Cristo. Hoy las clarisas están repartidas por todo el mundo.

 

  1. Santa María Goretti. Niña piadosa y asidua en la oración. A los once años un joven intentó abusar de ella. Ella prefirió morir antes que pecar. En su agonía perdonó a su atacante, quién tras varios años de cárcel, se convirtió.

 

  1. Santa Rosa de Lima. Nació en Perú. Dedicó su vida a la piedad y a las virtudes cristianas. Vistió el hábito de la tercera Orden de santo Domingo. Fue la primera santa americana canonizada. Es patrona de América, Perú y las Filipinas.

 

  1. Santiago el Mayor. Uno de los doce apóstoles que, junto a su hermano, dejaron su oficio de pescadores para seguir al Maestro. Recibió de Cristo el sobrenombre de “Boanerges” (hijo del trueno). Según una tradición llegó a España. Los Hechos de los apóstoles nos narra que fue el primer apóstol martirizado.

 

  1. Santa María Magdalena. Discípula de Jesús. Ungió los pies de su Maestro. Fue la primera que vio, reconoció y saludó a Cristo resucitado.

 

  1. San Daniel Comboni. Hijo de campesinos pobres. Llegó a ser obispo de África Central y uno de los más grandes misioneros de la historia de la Iglesia. Fundador de las Misioneras y de los Misioneros Combonianos.

 

  1. San Nicolás de Bari. Obispo. Durante una hambruna, el santo pidió que se organizara una flota para llevar alimento a un pueblo que lo necesitaba. La flota sobrevivió a una tremenda tempestad gracias a la bendición del obispo. Su gran caridad marcó el origen del personaje conocido universalmente como “Santa Claus” o “Papá Noel.”

 

  1. San Pedro Apóstol. Uno de los doce apóstoles. Nació en Betsaida junto al lago Tiberiades. Jesús le llamó, junto a su hermano Andrés, para que se convirtieran en pescadores de hombres. El fue “la piedra” elegida por Cristo para convertirse en el fundamento de la Iglesia. Fue el primer Papa.

 

  1. San Benito. Su hermana Escolástica también alcanzó la santidad. Inspirado por Dios, escribió la Santa Regla que se ha convertido en el reglamento de muchas comunidades religiosas monásticas. Su lema “ora et labora” es todo un desafío para la vida cristiana.

 

  1. María Santísima. Su nombre significa “Señora.” Marcha a la cabeza de todos los santos. Aceptó los planes que Dios tenía sobre ella. A ella la debemos invocar como la Madre de Jesús y la Madre de todos los cristianos.

 
Documento 3: Santos de hoy