TÚ ¿QUÉ ME DICES?

1 marzo 1998

DELEGACIÓN S. DE PASTORAL VOCACIONAL (VALENCIA)

LOS posters quieren ser mensajes que interpelen, que pongan delante del joven una situación a la que conviene dar respuesta, una respuesta cristiana. Cada joven o grupo de jóvenes puede ver en ellos una posible pregunta para su vida. Si no es así, habrá que llegar a ella. La pregunta que nos propone el au­tor puede servirnos como línea transver­sal que recorre la colección: ¿qué me di­ces? Pero también pueden surgir otras muchas en el grupo.

Los posters no pretenden, pues, resol­ver preguntas ni enigmas, tampoco dar una definición de Cristo ni de los cristia­nos. Al mismo tiempo, no son «llamadas vocacionales» a la Vida Religiosa o al sa­cerdocio. Son, eso sí, materiales que, por definir implícitamente un camino, por ser una imagen estática y uniforme, aun­que variable, y unos mensajes que si­guen «definiciones» de Jesús según su Evangelio (Camino, Vida, Luz…), tratan de conducir hacia una doble pregunta  concreta: ¿qué hago yo ante esta situa­ción?, ¿qué me quiere decir a mí Cristo con esto?

Con todo, y no hay que negarlo, el ob­jetivo de los mismos es de claro sentido vocacional, en su sentido amplio y en su sentido estricto, pero debe ser algo que ha de explicitarse a través de la refle­xión. La Palabra de Dios, por supuesto, ha de iluminar todo este quehacer, inclu­so ha de disponerse de varias jornadas para buscar, leer y releer los textos, ma­tizar su sentido, aportar ideas, etc.

Cada catequesis propuesta arranca es­pecíficamente de un poster. El material puede utilizarse en grupos ya existentes de catequesis, de fe, de reflexión, o en grupos específicamente vocacionales.

Las formas de hacer y de presentarlos son múltiples, dependiendo de lo que preten­damos, dónde queramos colocar el tema y en qué momento formativo (y edad). Eso sí, no es un material que convenga «que­mar» en un momento que no tenga fuerza o garra para los destinatarios; conviene que haya antes una preparación, un tiem­po de vida en grupo (catequesis, etc).

REFLEXIÓN Y DIÁLOGO

Presentar el tema y dinámica, con una lluvia de ideas sobre el material que ofre­cemos.

Dentro del «esquema de trabajo» no deben faltar las lecturas bíblicas, propuestas de acuerdo con cada póster. También cabe una visión general de quién es Jesús en mi vida, la respuesta que Él da: Yo soy… Camino, Verdad, Vida, Luz.

¿Cómo relaciono yo la Palabra de Dios, Palabra pronunciada por y para mí, con cada una de las situaciones que me proponen los posters? ¿Qué me sugiere? (Res­ponder, o poner en común, después de un buen tiempo de observación).

¿Qué me dice a mí? ¿Qué dice al grupo? Aplicarme la pregunta que me hace Je­sús y las personas que aparecen en cada cartel: «¿Qué me dices?»

¿Estamos convencidos de que podemos ser Camino, Verdad, Vida, Luz, para al­guien? ¿Para quién? ¿Sólo para los que están como los del cartel? ¿Cómo? ¿Cuál es la propuesta que Cristo hace en concreto desde su palabra evangélica? ¿Cuál es la que te hace a ti?

Responder, rápidamente y con una palabra, a esta propuesta del animador:

–          Tú podrías abrir senderos…

–          Tú podrías ayudar a quienes buscan la verdad…

–          Tú podrías vencer a la muerte…

–          Tú podrías iluminar al mundo…

Personas concretas que llevan a la máxima expresión cristiana los ideales y com­promisos que nos muestran los carteles (al final no debe faltar, en la forma y nive­les que se quieran:compromiso y vinculación personal a la llamada que Dios hace).

Decir, hacer, escribir… una oración personal o grupal sobre los aspectos reflexio­nados y preparar, desde ahí, una celebración conclusiva.

 A continuación presentamos diver­sas ideas y posibilidades para trabajar cada póster y todos en conjunto. Habrá, sin duda, muchas más. Podrían iniciarse todas las catequesis a partir de la siguien­te Palabra de Dios

«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo po­demos saber el camino? «, dijo Tomás a Jesús. «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Na­die va al Padre sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.» Añade Felipe: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». «¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces, Felipe?» (In 14,5­9a).

«Yo soy el Camino… »

 Textos

 «ENTRAD por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el ca­mino que lleva a la Vida!; y pocos son los que lo encuentran» (Mt 7,13-14).

«Entretanto Saulo, respirando todavía amenazas y muertes contra los discípu­los del Señor, se presentó al Sumo Sacer­dote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, para que si encontraba al­gunos seguidores del Camino, hombres o mujeres, los pudiera llevar atados a Je­rusalén» (Hch 9,1-2).

La sociedad actual que nos muestra el primer póster, parece poner muchos «ca­minos» en la vida de los jóvenes. Desgra­ciadamente no todos ellos son buenos pa­ra sí mismos y para los demás. Y muy po­cos tienen como meta u objetivo a Jesús y su proyecto de vida.

En un primer momento, simplemente, dejamos unos minutos de silencio ante el cartel, fijándonos en esos jóvenes «dro­gatas» y preguntando a los jóvenes por sus posibles caminos de vida.

Enumerar «caminos» que siguen hoy los jóvenes. ¿Son caminos alumbrados, tenebrosos, oscuros? ¿Adónde condu­cen? ¿Quién les guía, quién se los ha mostrado?

  • Desde la Palabra de Dios y tu expe­riencia, ¿qué camino muestra Jesús a quien quiera seguirlo?
  • El cartel deja unos puntos suspensivos abiertos, son para ti. ¿Qué senderos puedes abrir tú como persona, como jo­ven, como cristiano? Los senderos con­ducen al camino, ¿qué senderos puedes seguir, acompañando a otros jóvenes para alcanzar todos el camino?
  • ¿Qué te dicen, desde. la Palabra de Dios: los jóvenes, Cristo, el eslogan, el conjunto del póster?

 Textos

 «Yo soy la luz… »

.JESúS les habló otra vez diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida» (Jn 8,12).

«Mira, pues, que la luz que hay en ti no sea oscuridad. Si, pues, tu cuerpo está enteramente luminoso, no teniendo par­te alguna oscura, estará tan enteramente luminoso, como cuando la lámpara te ilumina con su fulgor» (Lc 11,35-36).

«En el principio existía la Palabra… En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinie­blas y las tinieblas no la vencieron. Hu­bo un hombre, enviado por Dios: se lla­maba Juan. Este vino para un testimo­nio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo» (Jn 1a.4-9).

«Dios es Luz, en el no hay tiniebla al­guna. Si decimos que estamos en comu­nión con él, y caminamos en tinieblas, mentimos y no obramos la verdad. Pero si caminamos en la luz, como él mismo está en la luz, estamos en comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Je­sús nos purifica de todo pecado» (1Jn 1,5a-7).

Fuera de la trilogía de san Juan 14, en­contramos repetidas veces en el mismo evangelista -también en Pablo y en otros textos- la definición de Jesús como «Luz del Mundo».

Ciertamente Él lo fue para los suyos y lo ha sido, de otra forma, para la Iglesia. Debería seguir siéndolo hoy para noso­tros, para todos y, más especialmente pa­ra los jóvenes, tan acostumbrados a tu­bos de neón con todo tipo de mensajes y colores. ¡Lástima de los cristianos, si no­sotros no tenemos a Jesús como Luz! Y, si ya lo hemos descubierto como tal, ¡lásti­ma de nosotros si no somos reflejo de lo que Él sigue haciendo en nuestras vidas!

¿Cómo es Jesús luz para nosotros? ¿Cómo lo reflejamos? ¿Cuál es nuestra calidad de imagen, nuestra sintonía con el «centro emisor»?

¿Quiénes (ejemplos) siguen necesitan­do de esa luz a nuestro lado? ¿Cómo? ¿Qué hago yo, qué hacemos nosotros? ¿Por qué?

A la luz de la Palabra y de los posters, ¿cómo puedo yo iluminar al mundo? ¿Cuánto debe durar mi lámpara y con qué intensidad?’

1 La colección está formada actualmente por 4 posters, editados a color y en tamaño de 68×48 cm. Quienes estén interesados en ella y en la cate­quesis que acompaña a cada póster, puede dirigir­se a: Delegación Salesiana de Pastoral Vocacional / Avda. de la Plata 10 / 46013 VALENCIA (a 96­334.37.05)