Una pastoral de comunión

1 marzo 2009

Yahvéh mi señor es mi fuerza, él me da pies como los de cierva, y por las alturas me hace caminar.

Habacuc 3,19

 
“Adoptamos una mirada positiva y esperanzada hacia este mundo y hacia el momento que nos toca vivir: un mundo y una época que Dios ama. Inspirándonos en la Gaudium et spes del concilio Vaticano II, los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los jóvenes de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los acompañantes de los jóvenes. Nada hay en la cultura juvenil que no encuentre eco en nuestro corazón”.
 
Con estas palabras comienza el Manifiesto del Fórum de Pastoral con Jóvenes: mirando con los ojos de la esperanza a nuestro mundo y a nuestro tiempo, y acogiendo hoy las cálidas y retadoras palabras del Vaticano II, los gozos, esperanzas,  tristezas, angustias y pobrezas de los jóvenes están muy dentro del corazón pastoral de cuantos, siguiendo a Jesús, nos sentimos llamados a llevarles el evangelio, a estar, escuchar, acompañar y amar a los cercanos y a los alejados.
 
Comunión eclesial y reflexión pastoral
 
El Fórum tuvo lugar en Madrid del 7 al 9 de noviembre del pasado 2008. Pero estuvo precedido de un proceso de preparación muy rico en las diferentes asociaciones y grupos de jóvenes católicos, en las diócesis y en los institutos religiosos. Constituyó, sin duda, un acontecimiento inolvidable de comunión eclesial y de reflexión pastoral. En Misión Joven queremos dirigir la mirada a esos días, a ese evento de gracia, verdadero soplo del Espíritu. En primer lugar, quienes lo vivieron y prepararon, nos cuentan lo visto y experimentado: una crónica agradecida, que hace memoria y recrea lo acontecido a lo largo de cada uno de los días.
 
Después, la reflexión acompaña a la experiencia. Nos centramos en los dos aspectos que nos parecen más relevantes en esta celebración. Si hay una idea compartida por cuantos prepararon y participaron en el Fórum es precisamente ésta: ha sido una experiencia de comunión eclesial. Álvaro Chordipone de relieve el esfuerzo realizado en proponer una nueva manera de trabajar con los jóvenes, que reconozca y potencie la diversidad de los carismas dentro de la Iglesia, la riqueza que aporta cada uno de ellos a todo el conjunto, elincomensurable trabajo que desde cada diócesis, parroquia, institutos religiosos, movimientos y asociaciones, se hace a favor de la evangelización de los jóvenes.
 
Por otra parte, esta experiencia de comunión presentó cabalmente una visión de los caminos recorridos por la acción pastoral entre los jóvenes en el reciente pasado, los senderos y encrucijadas del momento presente y miró hacia delante, oteando los nuevos horizontes y buscando pistas de futuro. Y en esta visión, revisión y proyección, Jesús Rojano rastrea las sensibilidades pastorales que afloran en esos días: nuevos lenguajes, protagonismo de los jóvenes, saber escucharnos, importancia del voluntariado, etc. Porque la finalidad del Fórum era precisamente: dar pasos para encontrar y elaborar una nueva forma de trabajar con jóvenes en la Iglesia, basada en la comunión y la creación de redes.
 
Caminar por las alturas
 
Estas palabras, tomadas del profeta Habacuc, fueron el eslogan delFórum. Son palabras clave para definir los sentimientos, deseos y aspiraciones de tantos agentes y animadores de pastoral juvenil. El momento actual puede parecer poco propicio, los métodos y acciones concretas pueden resultar discutibles. Pero es muy claro el no conformismo, el rechazo de una pastoral de mínimos, la búsqueda de fidelidad al proyecto de Dios, a la radicalidad evangélica, al anuncio gozoso del Señor Resucitado. Nuestro tiempo es tiempo favorable para la profecía, para ir a Galilea, para volver a los jóvenes y llamarlos a “caminar por las alturas”.
 
El Fórum, en realidad, no ha hecho más que empezar. Su éxito, si de éxitos puede hablarse, estará en la continuidad, en la capacidad de acoger la llamada del Espíritu a la comunión y a la profecía. Es el reto y el compromiso que surge del Fórum. Esta luz ha de ser alimentada y sostenida. Porque la Iglesia es escuela y casa de comunión, la acción pastoral con los jóvenes no puede ser más que pastoral de comunión.
 

 EUGENIO ALBURQUERQUE FRUTOS

directormj@misionjoven.org