{"id":12047,"date":"1999-12-01T09:31:51","date_gmt":"1999-12-01T07:31:51","guid":{"rendered":"https:\/\/pastoraljuvenil.es\/?p=12047"},"modified":"1999-12-01T09:31:51","modified_gmt":"1999-12-01T07:31:51","slug":"dinero-justicia-solidaridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pastoraljuvenil.es\/misionjoven\/dinero-justicia-solidaridad\/","title":{"rendered":"Dinero, justicia, solidaridad"},"content":{"rendered":"
[vc_row][vc_column][vc_column_text]Ildefonso Camacho<\/strong>\u00a0es profesor de Moral Social y Econ\u00f3mica en la Facultad de Teolog\u00eda de Granada.<\/em> El art\u00edculo trata de \u201cofrecer algunas pistas para llegar a una s\u00edntesis, donde el dinero pueda ser instrumento para la justicia y la solidaridad\u201d. Lo hace sugiriendo un sistema de valores \u2014alternativo al que tiene por cabeza el dinero\u2014, regido por la justicia y la solidaridad. Termina el autor sus reflexiones se\u00f1alando unas cuantas preguntas concretas para autoevaluarse al respecto. [\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":" [vc_row][vc_column][vc_column_text]Ildefonso Camacho\u00a0es profesor de Moral Social y Econ\u00f3mica en la Facultad de Teolog\u00eda de Granada. S\u00edntesis art\u00edculo El art\u00edculo trata de \u201cofrecer algunas pistas para llegar a una s\u00edntesis, donde el dinero pueda ser instrumento para la justicia y la solidaridad\u201d. Lo hace sugiriendo un sistema de valores \u2014alternativo al que tiene por cabeza […]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[124,450,451,94],"tags":[],"class_list":["post-12047","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-1999-mision-joven-2","category-estudios-275","category-ildefonso-camacho","category-mision-joven-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pastoraljuvenil.es\/misionjoven\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12047","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pastoraljuvenil.es\/misionjoven\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pastoraljuvenil.es\/misionjoven\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pastoraljuvenil.es\/misionjoven\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pastoraljuvenil.es\/misionjoven\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12047"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/pastoraljuvenil.es\/misionjoven\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12047\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pastoraljuvenil.es\/misionjoven\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12047"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pastoraljuvenil.es\/misionjoven\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12047"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pastoraljuvenil.es\/misionjoven\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12047"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}
\n <\/p>\nS\u00edntesis art\u00edculo<\/h3>\n
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\nCombinar las tres palabras que se han reunido en el t\u00edtulo de este art\u00edculo parece una tarea a primera vista imposible. Pero si aceptamos que es imposible nos metemos en una situaci\u00f3n harto problem\u00e1tica: porque, dada la importancia del dinero en nuestro mundo, ello equivaldr\u00eda a renunciar para siempre a la justicia y a la solidaridad.
\nEstas p\u00e1ginas pretenden ofrecer algunas pistas para llegar a una s\u00edntesis, donde\u00a0el dinero pueda ser instrumento para la justicia y la solidaridad<\/em>.
\nPara ponernos en camino de entender esta s\u00edntesis hay que huir por igual de dos actitudes que suelen darse en nuestra sociedad: porque hay personas que sienten una verdadera adoraci\u00f3n hacia el dinero, mientras que otros, en el extremo opuesto, sienten hacia \u00e9l una actitud de rechazo visceral. Si buscamos una postura m\u00e1s equilibrada, desde la que est\u00e1n elaboradas las reflexiones que siguen, habr\u00eda que sostener: el dinero no es algo a lo que hay que sacrificar todo en la vida, ni tampoco una especie de veneno que inficiona todo cuanto alcanza.
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\n\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a01 El dinero como instrumento econ\u00f3mico<\/strong>
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\nLa sociedad moderna, en la que a nosotros nos ha tocado vivir, se ha ido formando a trav\u00e9s de una larga evoluci\u00f3n. Y uno de los resultados de tal evoluci\u00f3n es que vivimos en\u00a0una sociedad de abundancia<\/em>. Esto significa que estamos rodeados de una abundante variedad de bienes y servicios. Pero tal cosa s\u00f3lo ha sido posible gracias a un elevado grado de especializaci\u00f3n en el trabajo. Ahora bien, todo ello no hubiera sido posible sin el dinero.
\nEn efecto, abundante variedad de bienes y especializaci\u00f3n en la producci\u00f3n son dos premisas que exigen un alto nivel de intercambios. Y es aqu\u00ed donde nos encontramos de lleno con el dinero. Porque la primera funci\u00f3n de \u00e9ste es facilitar los intercambios entre personas que producen una sola cosa pero necesitan de muchas para vivir y desarrollarse. Por eso el dinero es, ante todo un\u00a0medio de pago<\/em>. \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda de un panadero \u2014por poner un ejemplo\u2014 que tuviera que inter\u00adcambiar pan por otros productos alimenticios, y que tuviera incluso que pagar a base de pan el alquiler de su vivienda o los estudios de sus hijos? Esta hip\u00f3tesis absurda demuestra que sin el dinero es inconcebible el funcionamiento de nuestra sociedad.
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\nEn una sociedad tan especializada \u2014dicho en t\u00e9rminos t\u00e9cnicos: con una tan alta divisi\u00f3n del trabajo\u2014 y con tanta abundancia de bienes y servicios, el dinero es como el lubricante esen\u00adcial para que todo funcione con una cierta agilidad. Sin \u00e9l, los intercambios ser\u00edan muy dif\u00edciles de consumar. Insistir en esto no es superfluo, porque los problemas derivados de la existencia y del uso continuo del dinero no pueden resolverse prescindiendo de \u00e9l. Tal soluci\u00f3n ser\u00eda volver a las cavernas.
\nPero el dinero es, adem\u00e1s, un\u00a0medio para conservar la riqueza<\/em>. Puesto que los recursos que poseemos no siempre se emplean de forma inmediata, es conveniente disponer de instrumentos para conservarla con seguridad hasta el momento en que precisemos utilizarla.
\n
\nAhora bien, el dinero que no se precisa gastar para vivir en el d\u00eda a d\u00eda es susceptible, no s\u00f3\u00adlo de ser conservado, sino tambi\u00e9n de convertirse en recurso productivo: si se inmoviliza, no produce nada; pero si se lo moviliza, poni\u00e9ndolo a disposici\u00f3n de otro que lo necesita, s\u00ed que pue\u00adde generar nueva riqueza, tanto para el propietario como para el que lo usa (prestamista y prestatario, respectivamente). Esta circunstancia nos obliga a centrar nuestra atenci\u00f3n en el concepto econ\u00f3mico de\u00a0capital<\/em>, que es algo m\u00e1s que riqueza en cuanto posesi\u00f3n de dinero o de otros bienes. La palabra\u00a0capital<\/em>\u00a0a\u00f1ade a la de\u00a0riqueza<\/em>\u00a0la posibilidad de reproducirse y multiplicarse: capital es dinero con capacidad de producir m\u00e1s dinero (o m\u00e1s riqueza).
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\nLa realidad del ahorro \u2014que eso es conservar el dinero para el futuro\u2014 y la posibilidad de hacerlo productivo son dos circunstancias que abren un nuevo e important\u00edsimo campo a la actividad econ\u00f3mica: el de las operaciones financieras. Se trata de aprovechar el hecho de que unos tienen dinero que no precisan gastar a las inmediatas y otros, en cambio, necesitan un dinero del que, por el mo\u00admen\u00adto, no disponen.
\nEl sistema financiero tiene por misi\u00f3n aumentar la movilidad del dinero desde los que lo tienen hacia los que lo necesitan: as\u00ed el dinero puede ser empleado en beneficio de estos \u00faltimos, pero tambi\u00e9n de sus propietarios. El sistema bancario, las bolsas de valores, los fondos de inversi\u00f3n, los fondos de pensiones son, todas ellas, instituciones nacidas con esta funci\u00f3n. En estos \u00faltimos a\u00f1os han alcanzado unas dimensiones y una complejidad sorpren\u00addentes. Y eso es expresi\u00f3n de la importancia que est\u00e1 adquiriendo la econom\u00eda financiera, pero tambi\u00e9n fuente de no pocos problemas, como en seguida tendremos ocasi\u00f3n de ver.
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\nEsta \u00faltima funci\u00f3n del dinero (ser medio de conservar la riqueza) nos permite descubrir una perspectiva que no es frecuente ver expresada. Si pensamos en todo el dinero que hay en la sociedad, independientemente de quien lo posea, nos encontramos ah\u00ed con una magnitud que podr\u00eda ser el reflejo de todos los recursos de que dispone la sociedad. Y esto, no s\u00f3lo por lo que es el dinero en s\u00ed, sino\u00a0por lo que representa<\/em>: el dinero es como \u00abla otra cara\u00bb del conjunto de riqueza real a disposici\u00f3n de la sociedad, dicho en t\u00e9rminos m\u00e1s t\u00e9cnicos,\u00a0la contrapartida econ\u00f3mica de los bienes reales.<\/em>\u00a0Este v\u00ednculo entre riqueza real y riqueza econ\u00f3mica se comprende mejor si se tienen en cuenta los dos hechos que siguen:
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\n\u00a1\u00a0\u00a0\u00a0No tendr\u00eda ning\u00fan valor el dinero que poseemos si no hubiera nada que comprar con \u00e9l.
\n\u00a1\u00a0\u00a0\u00a0Pero adem\u00e1s el dinero llega a nuestros bolsillos como contrapartida de nuestra contri\u00adbuci\u00f3n, directa o indirecta (porque trabajamos o porque aportamos capital), a la producci\u00f3n de bienes y servicios.
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\n\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a02\u00a0\u00a0El dinero como valor, como clave de un sistema de valores<\/strong>
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\nAnte funciones tan importantes como las que el dinero desempe\u00f1a, es explicable que la gente aspire a tenerlo y luche por conseguirlo. Esta b\u00fasqueda puede realizarse por caminos diferentes. He aqu\u00ed algunos:
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\n\u00a1\u00a0\u00a0\u00a0Hay personas que desarrollan un trabajo normal (actividad productiva), gracias a la cual consiguen unos ingresos que les permiten satisfacer sus necesidades.
\n\u00a1\u00a0\u00a0\u00a0Pero hay personas que nunca est\u00e1n contentas con lo que ganan y buscan nuevos ingre\u00adsos trabajando jornadas interminables: son verdaderamente obsesivos en su af\u00e1n de trabajar y ganar m\u00e1s dinero.
\n\u00a1\u00a0\u00a0\u00a0Hay personas que tienen una obsesi\u00f3n semejante por ganar m\u00e1s dinero y la orientan a conseguir una mayor participaci\u00f3n en los resultados econ\u00f3micos de la actividad que realizan con otros: es el caso de aquel que explota a sus trabajadores o los somete a contratos laborales infrahumanos.
\n\u00a1\u00a0\u00a0\u00a0Hay personas, por fin, que buscan apropiarse de lo que poseen otros sorprendi\u00e9ndolos o mediante la violencia: es el caso del ladr\u00f3n, ya sea porque no quiere trabajar o porque no en\u00adcuen\u00adtra ocasi\u00f3n para hacerlo.
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\nEn principio se puede decir que todos estos tipos pretenden obtener los medios para satis\u00adfacer sus necesidades. No en vano la primera funci\u00f3n del dinero es la de ser medio de pago. Pe\u00adro esta afirmaci\u00f3n, a primera vista tan obvia, puede estar ocultando una complejidad mayor, al menos en una doble direcci\u00f3n:
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\nq\u00a0El concepto mismo de necesidad no es, de ninguna forma, obvio. Hay ciertas nece\u00adsidades que son perentorias, pero son las menos. Una sociedad evolucionada se caracteriza porque convierte en necesidades lo que en otro tiempo fueron s\u00f3lo posibilidades: y eso es posi\u00adti\u00advo porque redunda en un mejor desarrollo de las personas. Pi\u00e9nsese en el caso de la educaci\u00f3n o de ciertas atenciones sanitarias… Pero no puede ignorarse otro aspecto de las necesidades: la capacidad del sistema productivo para crearlas, y normalmente con la \u00fanica intenci\u00f3n de dar salida a una mayor producci\u00f3n de bienes. De esta forma la frontera entre la necesidad y el deseo se diluye, con lo que ampliamos desmesuradamente la urgencia de acumular recursos econ\u00f3\u00admicos para satisfacer tantos deseos que experimentamos como necesidades.
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\nq\u00a0El dinero tiene un car\u00e1cter, no s\u00f3lo instrumental, sino tambi\u00e9n simb\u00f3lico. El dinero no es s\u00f3lo capacidad de gastar, sino expresi\u00f3n de poder. Tener dinero significa ser poderoso, ya sea porque se tienen m\u00e1s cosas (mejores viviendas, mejores coches, m\u00e1s lujo), ya sea porque se pueden tener. Y no s\u00f3lo cosas materiales, porque el dinero abre otras puertas en la medida en que es un signo de poder, no s\u00f3lo econ\u00f3mico, sino tambi\u00e9n social. Con el que tiene dinero conviene estar bien.
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\nPor ambas razones el af\u00e1n de poseer se convierte en la clave del sistema de valores domi\u00adnante hoy en nuestra sociedad. Si el t\u00e9rmino \u00absistema de valores\u00bb nos resulta abstracto, cabe sustituirlo por \u201cforma de entender la vida y de situarse ante ella\u201d. Es lo mismo. Porque no estamos hablando de una construcci\u00f3n te\u00f3rica o filos\u00f3fica, sino de una forma espont\u00e1nea de ser. Se considera \u00abnatural\u00bb que nuestro comportamiento se oriente siempre por el objetivo de ganar m\u00e1s o tener m\u00e1s. Y por eso sorprende y descoloca que una persona renuncie a un puesto en que podr\u00eda ganar m\u00e1s por otras consideraciones.
\nEl que estas decisiones se tomen \u00absobre la marcha\u00bb, sin mucha (o sin ninguna) reflexi\u00f3n o discernimiento, lejos de reducir su importancia, nos permite calibrar su verdadero alcance: estamos ante criterios evidentes, que no merecen discu\u00adsi\u00f3n, que todo el mundo admite con absoluta naturalidad. Pensar de otra manera, o cuestionar \u00e9sta dominante, se considera una anormalidad.
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\nEl espectacular desarrollo de los sistemas financieros, al que aludimos m\u00e1s arriba, no es sino una expresi\u00f3n l\u00edmite de este sistema de valores dominante. No hace falta entrar en la comple\u00adjidad t\u00e9cnica de ese mundo de las finanzas, cosa que nos ser\u00eda imposible, para comprender la l\u00f3gica que lo preside. Baste con apuntar una distinci\u00f3n sencilla: la que contrapone econom\u00eda real y econom\u00eda financiera.
\nPor\u00a0econom\u00eda real<\/em>\u00a0entendemos aquel conjunto de actividades pro\u00adductivas cuyo objeto es la producci\u00f3n de bienes y servicios aptos para satisfacer las necesidades de la sociedad y de todos sus miembros: \u00e9ste es el n\u00facleo esencial de la econom\u00eda. La\u00a0econom\u00eda financiera<\/em>\u00a0contribuye a facilitar todas esas actividades productivas movilizando los recursos que algunos no necesitan a corto plazo para que puedan ser utilizados por los que precisan de ellos para llevar adelante actividades productivas o beneficiarse de ellas.
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\nPues bien, esta subordinaci\u00f3n de la econom\u00eda financiera a la econom\u00eda real (que parece l\u00f3gi\u00adca) es la que se subvierte cuando el af\u00e1n por multiplicar los recursos en operaciones financieras (ganar m\u00e1s) se desvincula por completo de la funci\u00f3n esencial de ayuda a la econom\u00eda real o incluso llega a convertirse en un obst\u00e1culo para \u00e9sta. A partir de ese momento vivimos en un mundo al rev\u00e9s: en \u00e9l es la econom\u00eda financiera la que impone su ley sobre la econom\u00eda real, en vez de estar al servicio de ella.
\nEl ejemplo m\u00e1s ilustrativo de esta paradoja es el de las grandes operaciones especulativas. Aprovechando, o incluso provocando, los movimientos err\u00e1ticos de los mercados (los tipos de cambio de una moneda o el valor de las acciones de una empresa), se pueden obtener grandes beneficios, si se compra barato lo que luego se vende caro. Pero estas intervenciones introducen una tal dosis de inestabilidad y de incertidumbre en el normal funcionamiento de la actividad productiva, que se traducen en un fuerte perjuicio para ella y para toda la sociedad.
\nEvidentemente no est\u00e1 al alcance de cualquiera realizar operaciones de ese estilo. Pero, antes de descalificar a quien as\u00ed act\u00faa, es preciso tomar conciencia de que tales comportamientos obedecen a la misma l\u00f3gica antes enunciada: la de que tener m\u00e1s y ganar m\u00e1s dinero es el valor supremo que ha de orientar todos nuestros comportamientos. Cuando com\u00adpren\u00addemos esto, caemos en la cuenta de que todos tenemos las manos igualmente sucias…
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\n\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a03\u00a0\u00a0Un sistema de valores alternativo<\/strong>
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\nLa descripci\u00f3n de lo que es el dinero y de sus funciones nos ha permitido identificar el lugar que ocupa en el sistema de valores m\u00e1s extendido en nuestra sociedad. Si entendemos el sistema de valores de cada uno como la forma particular de entender la vida, es indudable que el dinero ocupa alg\u00fan lugar en todo ese conjunto. Lo que nos interesa es saber cu\u00e1l es el lugar que ocupa exactamente.
\nHemos visto que el sistema de valores dominante concede un puesto decisivo al dinero y a todo lo que \u00e9l representa. M\u00e1s de lo que parece en principio admisible. \u00bfEstar\u00edamos dispuestos a admitir que el dinero deber\u00eda ser un\u00a0medio<\/em>? Es lo que parece deducirse de las funciones que hemos descrito antes. Sin embargo, hay que reconocer que, de hecho, es mucho m\u00e1s que un\u00a0medio<\/em>. Es\u00a0casi un fin<\/em>, porque son muchos los comportamientos humanos presididos por el deseo de acumular m\u00e1s. Es decir,\u00a0tiende a pasar de medio a fin<\/em>.
\n
\nQue las cosas ocurran as\u00ed no deja de producir una cierta inquietud. Y m\u00e1s, si reconocemos que nos vamos acostumbrando a aceptar que las cosas sean as\u00ed, porque eso es lo que estamos viviendo todos los d\u00edas: la gente (\u00bfy nosotros mismos?) act\u00faa como si el dinero fuera un fin en su vida, algo de primera importancia en ella.
\nEstas p\u00e1ginas quieren, por lo menos, cuestionar el que nos habituemos a que las cosas sean as\u00ed y sintamos como pereza para pensar que podr\u00edan ser (que convendr\u00eda que fueran, incluso) de otra manera. Es verdad que no resulta c\u00f3modo ir \u00abcontra corriente\u00bb de lo que en nuestro entorno se considera \u00abnormal\u00bb. Pero hay razones m\u00e1s que suficientes para ser cr\u00edticos. La m\u00e1s importante es, sin duda, el c\u00famulo de consecuencias que tiene en nuestro mundo este af\u00e1n generalizado y desmedido de acumular dinero.
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\nEntonces la pregunta ser\u00eda:\u00a0\u00bfno es posible concebir un sistema de valores alternativo?<\/em>\u00a0\u00bfUn sistema donde justicia y solidaridad fueran valores que estuvieran por encima de la acumulaci\u00f3n econ\u00f3mica? No se trata de despreciar el dinero, sino de hacerle recuperar para nosotros su funci\u00f3n de medio al servicio de fines superiores, tanto en la vida personal de cada uno como, consecuentemente, en la vida social.
\nSi damos por bueno este planteamiento y estamos dispuestos a buscar una forma diferente de situarnos ante la vida, ha llegado el momento de que nos preguntemos por la justicia y por la solidaridad.
\n
\nPero de la justicia y la solidaridad hay que hablar con una gran cautela. Porque algunos lo repiten tanto que terminan por convertirlo en un t\u00f3pico casi sin contenido. Parecen ver en ellas como un talism\u00e1n capaz de resolver todos los problemas; pero luego nunca acaban de concretar los caminos para ello… Precisamente por esto, otros desprecian esas palabras, convencidos de que su frecuente uso \u2014y hasta abusivo\u2014 ha terminado por desgastarlas y volverlas completamente est\u00e9riles.
\nAnte todo eso, es obligado preguntarse: \u00bfes posible hablar con sentido de justicia y solidaridad? \u00bfes posible llenarlas de contenido y revitalizar sus exigencias?
\n
\n
\n\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a04\u00a0\u00a0\u00bfQu\u00e9 justicia?<\/strong>
\n\u00a0<\/strong>
\nComenzamos por una definici\u00f3n de manual: justicia significa dar a cada uno lo que le pertenece. Esta definici\u00f3n que parece tan obvia encierra no pocos problemas en cuanto a su interpretaci\u00f3n y alcance. A nosotros nos interesa especialmente uno: si la entendemos en sentido individual s\u00f3lo, o tambi\u00e9n social. Eso depender\u00e1 de c\u00f3mo concibamos la sociedad en su conjunto: si es meramente la suma de todos los individuos que la componen, o si es algo m\u00e1s que eso porque ese conjunto genera una red de interrelaciones complejas.
\n
\nSi la sociedad es s\u00f3lo el conjunto de los individuos que la integran, entonces la justicia ser\u00e1 el principio regulador de las relaciones entre individuos aislados. Eso es lo que hace la\u00a0justicia conmutativa<\/em>. Exige que en los intercambios entre individuos se respete el criterio de la equivalencia, de forma que exista una correspondencia (que no tiene por qu\u00e9 ser siempre una estricta igualdad) entre lo que cada uno da y lo que recibe.
\nNo hay que minusvalorar este tipo de justicia, porque hay muchas relaciones en nuestra sociedad que se mantienen en ese \u00e1mbito: todas las relaciones comerciales (compraventa) y tambi\u00e9n las relaciones laborales. En todas ellas subyace una relaci\u00f3n entre dos partes que genera derechos y deberes para cada una respecto a la otra.
\n
\nEl problema radica en reducir la sociedad s\u00f3lo a eso: a la suma de individuos aislados. Porque entonces perdemos de vista esta otra dimensi\u00f3n tan decisiva: que la sociedad es tambi\u00e9n una red de relaciones complejas, que\u00a0en su conjunto<\/em>\u00a0debe garantizar que cada uno de sus miembros reciba lo que le corresponde. En cuanto miembro de la sociedad, cada persona tiene derecho y obligaciones respecto a ella. Y viceversa: tambi\u00e9n la sociedad tiene derechos y obligaciones con cada uno de sus miembros. Este es el campo de la\u00a0justicia social<\/em>, cuya misi\u00f3n es asegurar que todos y cada uno de los ciudadanos podamos ser reconocidos como tales, es decir, que nos sean respetados nuestros derechos en toda su integridad.
\n
\n\u00bfQu\u00e9 tiene todo esto que ver con nuestro tema: el dinero? Pues que entre esos derechos est\u00e1 tambi\u00e9n la posibilidad de participar de los recursos de que la sociedad dispone. Y ya hemos visto que el dinero es, no s\u00f3lo una realidad que se posee de forma individualizada, sino la expresi\u00f3n de todos los recursos disponibles para la sociedad, de su riqueza total.
\nEs el momento de recordar que todo eso que est\u00e1 distribuido entre muchos es fruto del trabajo de todos: como ya dijimos, el hecho de estar distribuido no debe ocultar esa otra reali\u00addad anterior de que ha sido producido gracias al esfuerzo de muchos. Esta circunstancia tiene sus consecuencias morales: que todos deben participar de la riqueza generada por todos, y que no hay distribuci\u00f3n justa si algunos o muchos quedan excluidos o no suficientemente atendidos.
\n
\n\u00bfEs aventurado pensar que el af\u00e1n de acumular, arriba criticado, ser\u00e1 un obst\u00e1culo para que la distribuci\u00f3n de la riqueza sea justa? \u00bfNo demuestra la experiencia de cada d\u00eda que los que tienen m\u00e1s poder, econ\u00f3mico o pol\u00edtico, terminan llev\u00e1ndose tambi\u00e9n las mejores \u00abtajadas\u00bb?
\nEn la tradici\u00f3n cristiana es f\u00f3rmula consagrada la del\u00a0destino universal de los bienes de la tierra<\/em>. Se sol\u00eda deducir de la fe en la creaci\u00f3n. Dios cre\u00f3 todas las cosas para que se sirviera de ellas la humanidad entera. Hoy podemos completar esa visi\u00f3n con un nuevo motivo para ese destino universal, que se deduce de lo que acabamos de decir: que todos deben participar de los frutos del trabajo porque todos han contribuido a hacerlo fruct\u00edfero. Y este \u00abtodos\u00bb incluye, no s\u00f3lo a los que han colaborado directamente, sino tambi\u00e9n a tantos otros que lo han hecho indirectamente, incluso en las generaciones que nos precedieron. \u00bfO es que cualquiera de los objetos que usamos continuamente \u2014un ordenador o un coche, por ejemplo\u2014 podemos atribuirlo exclusivamente a quien lo fabric\u00f3 mate\u00adrialmente?
\n
\n
\n\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a05\u00a0\u00a0\u00bfQu\u00e9 solidaridad?<\/strong>
\n
\nLa experiencia de cada d\u00eda muestra, sin embargo, que la distribuci\u00f3n de los recursos se hace de forma muy desigual porque juega mucho en ella el distinto poder de los que act\u00faan. Y no debe extra\u00f1ar que esto sea as\u00ed cuando tanto se exalta la competitividad como llave para el \u00e9xito en un mundo en que todo es objeto de disputa. Ser competitivo es tener al otro siempre por enemigo, al menos potencialmente: el otro es el que aspira a conseguir aquello que yo deseo alcanzar. No hay duda que la competitividad dinamiza mucho la sociedad. Pero tambi\u00e9n deja muchas v\u00edctimas en el camino…
\nPor eso hay que equilibrarla con otros planteamientos, con otros valores… Y es aqu\u00ed donde hay que hablar de\u00a0solidaridad<\/em>. Ser solidarios es sentirse efectivamente responsables de los problemas de los dem\u00e1s, de los problemas de todos. \u00bfNo es, justamente, lo contrario que ser competitivos? \u00bfNo genera la solidaridad una din\u00e1mica opuesta?
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\nLa solidaridad es tanto m\u00e1s necesaria cuanto m\u00e1s asim\u00e9trica es la sociedad. Cuando el poder y los recursos de todo tipo (no s\u00f3lo econ\u00f3mico) est\u00e1n tan desigualmente repartidos, la sociedad en su conjunto tiene que generar mecanismos que busque restablecer un equilibrio siempre roto por la desigualdad de fuerza. Y esto s\u00f3lo se puede motivar con vigor desde valores como la solidaridad.
\nEn la acci\u00f3n solidaria no se busca una contrapartida equitativa o equivalente (como en una transacci\u00f3n comercial): se busca s\u00f3lo el bien del otro y precisamente porque est\u00e1 menos capacitado para conseguirlo por s\u00ed mismo y es m\u00e1s vulnerable al mal.
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\n\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a06 Conclusi\u00f3n: unas preguntas para autoevaluarse<\/strong>
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\nEl dinero es esencial para la vida de nuestras sociedades. Pero es un arma de dos filos. Depende de los fines al servicio de los que se pone. Cuando se convierte en un medio para la propia promoci\u00f3n a costa de lo que sea, cuando se absolutiza su obtenci\u00f3n y acumulaci\u00f3n desmedida, es una fuente de desigualdades sociales y de injusticias. Cuando se considera como un medio al servicio de la distribuci\u00f3n equitativa de unos recursos que son patrimonio de todos, es un instrumento para que todos accedan al bienestar que les corresponde.
\nQue las cosas ocurran de una manera o de otra no depende s\u00f3lo de las estructuras sociales, a las que solemos culpar de todo lo malo que nos rodea, sino tambi\u00e9n de los sistemas de valores que presiden la vida de cada uno de nosotros. \u00bfO es que no cabe ser solidario en un mundo insolidario y experimentar en ello la mayor felicidad a la que un ser humano puede aspirar?
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\nEsta es una buena pregunta para calibrar nuestra actitud ante la vida. Pero quiz\u00e1 suena demasiado grandilocuente. Por eso cabr\u00eda desmenuzarla en los puntos que siguen:
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\nn\u00a0\u00a0\u00a0No ser\u00eda superfluo comenzar pregunt\u00e1ndose qu\u00e9 lugar ocupa realmente el dinero en nuestra vida. Pero hay que huir de toda respuesta te\u00f3rica, construida m\u00e1s con la cabeza que con el coraz\u00f3n.
\nn\u00a0\u00a0\u00a0Para evitar los enga\u00f1os respecto a la pregunta anterior podr\u00eda indagarse c\u00f3mo se va\u00adlo\u00adra el ganar m\u00e1s dinero en comparaci\u00f3n con otros bienes, con los que puede entrar en coli\u00adsi\u00f3n: por ejemplo, el descanso, el bienestar y la convivencia familiar, la posibilidad de tener tiem\u00adpo para otras actividades no retribuidas (tipo voluntariado…). \u00bfEstamos siempre dispuestos a sacrificar estos bienes ante la posibilidad de trabajar m\u00e1s o en mejores condiciones econ\u00f3\u00admicas para ganar m\u00e1s dinero?
\nn\u00a0\u00a0\u00a0Es cierto que ganar m\u00e1s dinero es a veces necesario para hacer frente a verdaderas necesidades. Pero tambi\u00e9n es conveniente discernir la calidad y la urgencia de estas \u00abnecesidades\u00bb. Consider\u00e1ndolas una a una, \u00bfse trata de aut\u00e9nticas necesidades? \u00bfson m\u00e1s bien simples deseos? \u00bfo no pasan de vulgares caprichos?
\nn\u00a0\u00a0\u00a0Los criterios para gastar se pueden examinar desde otra perspectiva: \u00bfbasta que se tenga dinero en el bolsillo para que est\u00e9 justificado gastarlo? Es la actitud de la persona que, si no gasta m\u00e1s, es porque no tiene; pero que, en cuanto se encuentra con alg\u00fan dinero a mano, se lo gasta en lo que sea…
\nn\u00a0\u00a0\u00a0Todav\u00eda sobre la forma de gastar, cabe preguntar con qu\u00e9 conciencia se hace. M\u00e1s concretamente: \u00bfse es capaz de confrontar el hecho de gastar y el destino del dinero con la situaci\u00f3n de otros que no tienen recursos aunque probablemente tienen m\u00e1s necesidades?
\nn\u00a0\u00a0\u00a0Y yendo a\u00fan m\u00e1s al fondo: \u00bfser\u00eda posible que en el presupuesto personal o familiar de gastos estuviera prevista una cantidad para compartirla con otros, de forma que el compartir se viviera como una obligaci\u00f3n moral concreta y cuantificable?<\/p>\nIldefonso Camacho<\/h4>\n