{"id":8991,"date":"2005-04-01T00:00:17","date_gmt":"2005-03-31T22:00:17","guid":{"rendered":"https:\/\/pastoraljuvenil.es\/?p=8991"},"modified":"2005-04-01T00:00:17","modified_gmt":"2005-03-31T22:00:17","slug":"la-confortable-levedad-de-las-marcas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pastoraljuvenil.es\/misionjoven\/la-confortable-levedad-de-las-marcas\/","title":{"rendered":"La confortable levedad de las marcas"},"content":{"rendered":"

Carta a un joven \u201cmarcado\u201d<\/h1>\n

Federico de Carlos Otto<\/strong>
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\nFederico de Carlos Otto, doctor en Teolog\u00eda y licenciado en Filosof\u00eda
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\nS\u00cdNTESIS DEL ART\u00cdCULO<\/strong>
\nCon un estilo epistolar, el art\u00edculo entra de lleno en el debatido tema de la importancia-fatuidad de las marcas entre los j\u00f3venes, reflexionando sobre su sentido y su verdadero valor, sobre su levedad y su falso brillo. Pero, sobre todo, desde una perspectiva pastoral, propone la verdadera alternativa cristiana: una personalidad fraguada en el interior, abierta y solidaria ante el sufrimiento de los m\u00e1s necesitados.
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\nQuerido Fernando:
\nMe ha extra\u00f1ado mucho tu carta. Ni siquiera esperaba un E-mail. Una llamada de tel\u00e9fono, tal vez. Pero, en cualquier caso, nunca tan pronto, y menos, con ese contenido. Te doy mi palabra: me has descolocado. Es esta, por cierto, una expresi\u00f3n que vosotros, los j\u00f3venes, utiliz\u00e1is bastante y que, a mi juicio, os redime un tanto \u2013 s\u00f3lo un tanto \u2013 de la pena que merec\u00e9is por tratar tan mal al lenguaje. De lo que no se puede dudar, desde luego, es de que ten\u00e9is capacidad de influencia en esto de las jergas. Sin propon\u00e9roslo, hab\u00e9is logrado que muchos, muchos \u2013 probablemente demasiados \u2013 hayamos terminado adoptando algunas palabrejas de vuestro espantoso l\u00e9xico. Sin ir m\u00e1s lejos, el otro d\u00eda le\u00eda en un peri\u00f3dico digital a un ilustre soci\u00f3logo, especialista en esto del bien hablar, utilizar la palabra \u201cmogoll\u00f3n\u201d, qued\u00e1ndose tan pancho. De entrada, me escandaliz\u00f3, pero bien pensado, \u00bfpor qu\u00e9 no? El lenguaje es vida, y si algo derroch\u00e1is los de tu edad, si hacemos caso al t\u00f3pico, es precisamente eso: fuerza vital, casi siempre en un estado algo salvaje, pero vida y fuerza al fin y al cabo.
\nVuelvo a tu misiva. Veo que te impresion\u00f3 nuestro encuentro. Te aseguro que ni siquiera sospech\u00e9 que te diera que pensar lo que hablamos; pero ahora que me has escrito \u2013 y adem\u00e1s, con tanta amplitud \u2013 no me importa confesarte que me alegro.
\nLos encuentros en la ciudad son muchas veces temibles, pero otras nos deparan ratos realmente gratificantes. A la sorpresa y a la casualidad, no pocas veces se une un rato de intercambio personal que adem\u00e1s de agradar, enriquece.
\nHac\u00eda mucho que no nos ve\u00edamos. Cuando te conoc\u00ed, estudiabas ya eso de la ESO, o algo equivalente (llevo casi d\u00e9cadas perdido en la jungla de las siglas educativas). Ahora est\u00e1s en la Universidad, y como todos tus colegas, muestras una mezcla de ilusi\u00f3n y sospecha, de ganas y frustraci\u00f3n que te homologa con toda tu generaci\u00f3n. Te encontr\u00e9, de todas formas, m\u00e1s maduro. Y me alegr\u00e9 extraordinariamente de ello.
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\n\u201cQu\u00e9, \u00bfa las rebajas?\u201d
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\nCuriosamente, los dos \u00edbamos al mismo sitio: El Corte Ingl\u00e9s. Haci\u00e9ndome el listo, te pregunt\u00e9:<\/p>\n