Cómo sobrevivir a la Navidad

1 diciembre 2006

Decálogo de buenas prácticas.

  1. La bulimia prenavideña

Si de repente todo el mundo quiere quedar para cenar: las antiguas alumnas del colegio, antiguos compañeros de carrera, los colegas de correrías de siempre, los compañeros del trabajo, la clase de aeróbic y el club de amigos de la petanca…,
tienes dos opciones: o procuras que todas las cenas coincidan el viernes víspera de nochebuena o te coges una gastroenteritis el día 15. De esa forma sólo tendrás que ir a una o a ninguna, tu estómago te lo agradecerá y tu báscula estará a salvo.

  1. Las felicitaciones

En la lista de personas para felicitar, escoge aquellos que la última vez que les dirigiste la palabra fue en el christmas del año pasado. Anota su nombre en la agenda del próximo año en el día de su cumpleaños. Esa puede ser una buena fecha para llamarles o escribirles. También puedes hacerlo al comienzo del verano: les preguntas dónde van a ir de vacaciones y si no tienen ningún plan, les propones pasar juntos una semana. Puedes lanzar esta propuesta masivamente, porque la probabilidad de respuesta afirmativa es realmente escasa.

  1. La cena de nochebuena

El día de nochebuena, vete al mercado y anota los precios de la ‘cena tipo’. Marisco, merluza, lechazo… Te llevará poco tiempo porque no tienes que hacer la cola. Luego te vas a casa y haces para cenar sopas de ajo, con unos huevos fritos y un poco de lomo que ya tendrás comprados.
Con el tiempo que te sobra, haces la cuenta de lo que has ahorrado, y te diseñas una comida especial para un día por semana todo el mes de enero.

  1. La bandeja

La bandeja navideña con los dulces típicos es de adorno, NO es para comer. Si no te lo comes, no tienes que volver a llenarla. De esta forma su aspecto será impecable hasta el 10 de enero, día que, con un poco de suerte, todo habrá caducado y podrás tirarlo a la basura.

  1. La Nochevieja

En nochevieja NO es obligatorio salir. Pantuflas, pijama y a la cama.
El sábado siguiente podrás ir a los mismos bares con la mitad de pasta, sin empujones ni vomitonas. A los colegas que no entiendan esto, les
puedes decir que estuviste de juerga hasta las 10 de la mañana.

  1. La exaltación de la felicidad

En navidad NO es obligatorio ser feliz. La frase ‘Feliz Navidad’ es una declaración de intenciones, de deseos. No implica necesariamente que tengas que enseñar tu mejor sonrisa diciendo que el mundo es maravilloso si no lo sientes así.

  1. Los regalos

La fiebre consumista convulsiva es virulenta y contagiosa. Para la familia, lista cerrada y regalos rotativos puede ser una solución. Así el problema está acotado: un regalo comprado y un regalo recibido. Para los amigos de verdad, propongo el regalo asíncrono: hacer un regalo cualquier día del año que no sea navidad, ni cumpleaños, ni ninguna ocasión con algún matiz de compromiso. Para otros amigos se puede emplear el regalo autista: tú te compras el tuyo y ellos el suyo.

  1. Las rebajas de enero

Si no seguiste los puntos 1, 3 y 4 quizá pienses que tienes que cambiar
todo el vestuario porque necesitas una talla más. No lo hagas. Aguanta con el chándal todo el mes de enero y en febrero podrás seguir poniéndote la ropa del invierno pasado y de este otoño.

  1. ¡Cómo es la gente! ¡Y encima en navidad!

Piensa en un conocido que te repatee y busca, (1) las cosas que hace que te parecen mal, (2) de esas cosas, cuáles son las que tu ‘no harías nunca’ y (3) cuáles las que, efectivamente, no has hecho nunca. Compara y saca tus conclusiones. También lo puedes plantear como cosas que haces tú y él no, pero sólo valen hechos significativos que sirvan para algo o alguien. No vale hacer de oveja en la misa del gallo o ver el concurso de saltos de esquí.

  1. Sobre la esperanza

Si eres creyente puedes rezar para que nazca un poco de sensatez en el mundo. La esperanza es lo último que se pierde.

Maria Jesús González Morales

pastoralsj.org

 

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