Misión Joven | Junio 2021: Transhumanismo

28 mayo 2021

“No solo poseemos mucho más poder que nunca antes, sino que, contra toda expectativa, la muerte de Dios no ha conducido al colapso social”

(Yuval Noah Harari, Homo Deus, Debate, Barcelona 2016, p. 290).

 

Cuando Nietzsche afirmó la muerte de Dios en el ocaso de Occidente, estaba expresando la crisis de valores que habían sido tenidos por inmutables y sagrados en la cultura judeo-cristiana. Su proclama marcaba el final de la modernidad y conllevaba la deconstrucción del universodel cristianismo para dejar paso al superhombre o, como algunos autores prefieren traducir hoy, al sobrehumano. Ya el mismo filósofo advirtió, sin embargo, que perduraban las “sombras de Dios” y constituían un peligro aún más grande porque daban lugar a nuevas “religiones sin Dios” que sustituían al asidero que hasta entonces proporcionaba el cristianismo. Dicho de otro modo, tras la muerte de Dios, existe el riesgo – según Nietzsche – de que otras instancias ocupen su lugar para responder a la pregunta por el sentido y a los grandes interrogantes humanos.

Aunque sin poder asimilarlo a la vertiente tecnológica del transhumanismo, Nietzsche anticipa la idea de post-humanidad en su crítica a la cultura humanista y en su invitación a superar el concepto de Dios y consiguientemente del ser humano en su concepción moderna. Cabe preguntarse, pues, si el transhumanismo y su promesa de una vida mejor y más feliz no opera en la actualidad como una “sombra de Dios”.

Entendemos por transhumanismo el movimiento intelectual, social y político que cuestiona los límites naturales de la humanidad como conocidos hasta ahora y promueve diferentes maneras de superarlos buscando mejorar y transformar la vida humana a través de la tecnología. El pensamiento cristiano siempre ha abogado por la ciencia y la tecnología para mejorar la vida del hombre; pero sabe de sus límites y de los cuestionamientos éticos que suscita. Por eso la Iglesia plantea que se trata de “humanizar” la tecnología y no tanto de “tecnologizar” la vida humana. No cabe duda de que el transhumanismo plantea importantes desafíos al cristianismo en los que está en juego la propia concepción antropológica y los irrenunciables valores de la libertad, la responsabilidad y la autonomía del ser humano.

Pero el transhumanismo, como el mismo término indica, evoluciona hacia el post-humanismo como fenómeno global de una nueva época en ciernes que va más allá de los aspectos estrictamente cibernéticos o tecnológicos. El post-humanismo como comprensión de la realidad abarca movimientos tan aparentemente dispares – y sin embargo tan ligados – como el neodarwinismo, el post-feminismo o el eco-feminismo. Todos forman parte del relato alternativo que, en la estela del profeta de la muerte de Dios, hacen una crítica radical y despiadada al humanismo occidental. Una nueva aurora, en términos nietzscheanos, parece abrirse paso como un nuevo paradigma cultural, social y político que aún no sabe cuál es su punto de llegada pero que busca la arcadia feliz que la humanidad ha anhelado desde siempre. Puede que tuviera razón Nietzsche. La “sombra de Dios” es alargada, su nuevo nombre es inteligencia artificial, la creatura se ha hecho transgénero y en la nueva religión algunos veneran al oncorratón como la nueva víctima propiciatoria.

Sea como fuere, con sus luces y sus sombras, lo cierto es que la realidad del post-humanismo nos plantea desafíos y oportunidades pastorales. Como dice Francisco: “(necesitamos) comprender mejor y afrontar los cambios y desafíos actuales, con vistas a que la vida humana y su dignidad sea respetada, evitando cualquier intento de instrumentalización” (Papa Francisco, Carta a los investigadores del Congreso “Transhumanismo. Desafíos antropológicos, éticos, jurídicos y teologicos”, Universidad de Comillas, 29-32 mayo 2019). Por eso, hemos querido dedicar este número de MISIÓN Joven del mes de junio 2021 a reflexionar sobre estas cuestiones. Lo hacemos a través de tres estudios de gran calado:

  • El profesor Eloy Bueno de la Fuente, en su estudio “El post-humanismo: un desafío y una oportunidad para el cristianismo”, aborda este fenómeno complejo en el que está en juego una auténtica revolución antropológica y que inaugura una época nueva. El post-humanismo se plantea como una crítica al humanismo que ha caracterizado a la civilización occidental y se expresa como un relato alternativo y global. El autor trata de responder, en la conclusión de su estudio, a los desafíos que el post-humanismo plantea al cristianismo.
  • En su artículo “Los desafíos de la inteligencia artificial”, el profesor Juan Ramón La Parra Martínez describe el desarrollo de la Inteligencia Artificial y su impacto en nuestras vidas en la actualidad, planteando un cambio de época que algunos no dudan en llamar la cuarta Revolución Industrial. A partir de su análisis plantea la necesidad de una reflexión profunda que afronte decididamente las derivadas antropológicas de la cuestión y ponga de relieve los desafíos ante los que sitúa el cristianismo en el nuevo horizonte del transhumanismo.
  • El profesor José Manuel Caamaño López en su estudio “Transhumanismo en el diálogo entre ciencia y religión” parte de la relación dialéctica entre ciencia y religión y sitúa el transhumanismo en el paradigma tecnocrático. El autor plantea sus promesas como una especie de tecnoreligión frente a la cual es necesario posicionarse revitalizando el diálogo entre teología y ciencia para evitar excesos ideológicos que terminen manipulando o destruyendo al ser humano.

José Miguel Núñez

misionjoven@pjs.es

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