Preparar el verano educativo

1 junio 2004

El verano es un momento clave para la educación y evangelización en el tiempo libre, por eso conviene prepararlo con mucha antelación. De hecho en muchos centros educativos de tiempo libre, el segundo trimestre del año (desde Semana Santa hasta las vacaciones estivales) es un tiempo en el que se diseñan estrategias para conseguir un verano “a tope” de vivencias educativo-evangelizadoras

Y como sabemos ya la mayoría de los animadores y animadoras de tiempo libre, cada vez esto es más necesario pues la oferta de “vacaciones” supera a la oferta de experiencias educativas veraniegas. El verano ya no es sinónimo de tiempo libre educativo, pues cada vez gana más terreno el tiempo libre a secas. De ahí que tengamos que “perder” energías en seguir defendiendo a capa y espada ese tiempo como momento de encuentro, de contacto con la naturaleza, de ritmos más humanizadores…, “de vida plena”.

Encuentros con las familias

Una estrategia que realizamos todos y que cada vez es más importante es la reunión de familias (que no de “padres”,  pues de nombrarlas así sería más que nada de “madres”) de los chicos y chicas que participan en nuestras actividades durante el curso escolar. Normalmente tenemos varios encuentros al año.

  • A principio de curso para presentarnos, dar a conocer quiénes somos, nuestro proyecto y estilo de animación y organización, nuestra finalidad y vernos simplemente.
  • Durante el curso proponemos otros encuentros informativos con ocasión de una fiesta, encuentro o salida especial de los chicos y chicas. También es importante el encuentro informal e invitarles a participar en alguna fiesta, comida con los hijos.; incluso una reunión conjunta de padres e hijos puede resultar de lo más interesante.
  • También solemos tener informaciones escritas a través de la hoja informativa del centro o del grupo, o de circulares especiales para informar de cualquier aspecto.
  • Y sobre todo,en momentos de encuentro informales personales por la ciudad o en el centro educativo.

Estamos detectando que esto es más difícil pero más necesario. Por ello tenemos que ser creativos y seguir lanzando puentes de encuentro con las familias de los destinatarios.

Reunión en junio

En este contexto proponemos una reunión de familias en el mes de junio. Queremos que no sea una reunión simplemente informativa sobre los campamentos de verano sino algo más, que es lo que solemos hacer todos, cada uno con su estilo.

  • Destinatarios: los padres y madres de los destinatarios de una etapa autónoma del centro educativo o de todas, dependiendo de la realidad de cada centro (número de destinatarios y de hermanos, posibilidad de fechas tanto para ellos como para el propio equipo animador…, pues junio es mes de exámenes para universitarios, etc.).
  • Evaluación: damos una pequeña valoración del curso que estamos a punto de acabar o ya hemos acabado. Indicamos lo más sobresaliente, los objetivos conseguidos, y otros aspectos que creemos oportuno resaltar tanto en positivo como para mejorar en el próximo curso.
  • Información: qué es y qué no es un campamento educativo, cosa que, desde nuestra experiencia, es cada vez más necesario. Tendrán que salir las ideas clave que expresan la riqueza de vivencias de todo tipo: que no es un premio el asistir ni un castigo el no asistir; que es esencial para formar personalidades, aprender a ser autónomos; valorar lo que tenemos en casa y añoramos (“a morriña” que decimos en Galicia); educar para la convivencia y tolerancia; ser responsables en las tareas cotidianas de una casa…
  • Presentación del campamento de verano. Si puede ser visualmente, mejor que mejor. Un “punto poderoso” (“power point”, para anglosajones) es lo ideal pues podemos compaginar fotos y texto. Es interesante perder tiempos en los “porqués”, y menos energías en los “cómos”. Hoy en día es necesario perder mucho, pero mucho tiempo, en los porqués.
  • Concreción de detalles desde temas tan evangelizadores como el dinero (o ropa, móviles…) que se ha de llevar o no, a temas tan mundanos como qué es un campamento educativo-evangelizador.
  • Dejarse interrogar poniéndose a tiro alrededor de una mesa con patatas fritas y aceitunas, o en la puerta de la sala de reuniones de los padres y madres.

Perder tiempo con los padres y madres es ganarlo en doble dirección: con ellos mismos y con sus hijos e hijas. ¡Porque familia reunida unida, permanece unida!

Xulio César Iglesias

 

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