Saber hablar, saber callar

1 noviembre 2002

Esta imagen de Blasberg ilustraba en el suplemento Negocios de El País (29.9.02) un artículo titulado «La opinión del empleado cuenta el doble». Resulta que dos terceras partes del estudio sobre las mejores 100 empresas para trabajar se basa en una encuesta a la plantilla de los empleados.

No es necesario centrarnos en ello, aunque se puede aludir al final. Con esta imagen podemos descubrir la importancia que tiene saber hablar y saber callar. Y ejercitarnos en diversos aspectos de la comunicación.

 

□La imagen

  1. Presentar la imagen sin más. Los comentarios pueden ser de lo más interesantes e imprevistos (o muy previstos pero muy reveladores…). En todos los casos, conviene partir de ellos y profundizar en lo que va saliendo.
  2. Situarse: ¿Qué pasa ahí? ¿Por qué?
  3. Y profundizar centrándose en todos los elementos que hay. Ver los siguientes:

– La persona: ¿Dónde se encuentra? ¿Para qué? Está sentado, se frota la manos, tiene traje y corbata, el cuerpo echado hacia atrás, codos apoyados en la mesa…, pero la boca cerrada. ¿Qué puede significar todo eso?

– Mesa y sillón: ¿Para protegerse? ¿Para atrincherarse? ¿Para destacar? ¿Para…?

– Agenda: ¿Cuál es la mejor fecha de mi vida? ¿Y del último año? ¿Y del último mes?

– Lapicero en la mesa: ¿Qué me gustaría escribir de lo que ahora estoy viviendo (estudios, diversiones, encuentros con las personas…)?  Escribirlo como resumen-foto del momento actual.

– Bote con bolígrafos: ¿A quién pediría que escribiera… una carta de amor , un mensaje positivo, una frase recuerdo…?

  1. Compararse con ese personaje.

– ¿A quién se parece? O mejor: ¿quién se parece a él? Repasar diversos gremios: políticos, eclesiásticos, gente del famoseo, profesores…

– ¿En qué me parezco también yo a él?

– ¿En qué me gustaría parecerme y en qué no?

  1. Centrarse en el gran micrófono:

– ¿Qué puede simbolizar? ¿Qué representa de nuestro tiempo actual?

– ¿Quién lo ha puesto ahí? ¿Quién lo maneja? ¿Quién lo controla?

La imagen y yo

  1. Saber hablar

Para hablar hay que tener algo que decir. ¿Qué es lo que tenemos que decir nosotros? ¿Qué es lo que quisiéramos haber dicho y no lo hemos hecho? Por qué?

Para hablar hay que pensar lo que se dice. ¿Cómo actuamos nosotros? ¿De qué nos arrepentimos por haber dicho algo que no teníamos que haber dicho?

Para hablar hay que saber escuchar. ¿Cómo escuchamos nosotros?

Para hablar hay que saber preguntar

Para hablar hay que mirar: ¿Cómo usamos las claves no verbales?

 

  1. Saber callar

A veces hay que callar: no todo se puede decir. ¿O sí? Ponemos ejemplos.

Cuando nos provocan, solemos responder. ¿Es verdad que a veces la mejor palabra es el silencio? ¿Cómo podemos aprender a callar?

Antes de hablar hay que pensar. ¿Cuándo pensamos nosotros las cosas?

Al hablar vamos pensando. Por eso a veces hay que hablar para pensar. O pensar después, en silencio, lo dicho. ¿Cómo lo hacemos?

 

  1. Resumir y actuar

En el grupo usamos un objeto como micrófono. Ese micrófono va pasando de mano: alguien formula una pregunta dirigida a alguien y este responde; después éste formula una pregunta a otro, que responde… y así sucesivamente.

Las preguntas se pueden formular a una sola persona.

O todos las formulan a alguien que hace de un personaje concreto (papa, presidente de gobierno…). En este caso pueden estar preparadas.

Resumir: Poner un título a la imagen.

¿Podría servir de título “El poder de la palabra”? Comentarlo: puede ser la palabra dicha o la palabra callada…

Escribir después un relato cuya ilustración sea esta imagen.

 

Herminio Otero

 

 

 

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